05 septiembre 2006

¿Cerrado por vacaciones?

UNA HISTORIA QUE LE PASÓ A UN AMIGO

Tener cuarenta años le parecía peor que estar en cuarentena: perdía pelo, le salían canas, le dolía la espalda y le jodían poco. Chico, ya estás para jubilarte. O mejor: estás para realizar el gran viaje. Con gran determinación, se dirigió a la agencia de viajes habitual (El Corte Inglés) y reservó un billete para Suiza, con alojamiento de lujo. Turismo gerontológico, había un paquete con esa denominación, y costaba más barato porque no incluía billete de regreso.

"Hay que joderse", exclamó mientras le pinchaban la inyección letal. Minutos antes le habían ofrecido un último deseo y él no dudó: "Quiero apretar el culo una vez más, Pilates me ha dado muchas satisfacciones, quiero dedicarle mi último momento”. Pero con el canguelo de la muerte inminente, se le escapó la mierda al apretar el culo. "Hay que joderse". Pero no había vuelta atrás, el médico le había clavado la aguja...

UN CONSEJO PARA SOBREVIR AL CALOR

Si usted no posee una vivienda dotada con aire acondicionado, considere la opción de pasar el día en uno de esos fastuosos centros comerciales. Son pequeñas ciudades, cosmopolitas y alegres, con pasillos infinitamente más amplios que los que usted podría disfrutar en su cuevecita privada. Para no aburrirse, adquiera la práctica de pasear largamente por los bulevares, curioseando con aprobación los escaparates de todo orden pero dedicando doble ración de tiempo a los maniquíes con lencería de mujer. Pasada la sobremesa, puede entablar conversación con las dependientas: interésese por los productos, averigüe precios y disponibilidad de tallas. Al atardecer, entréguese con voluptuosidad a las compras. Derroche su nómina y hágase con toda suerte de prendas para vestir, equipos electrónicos y alguna lechuga (porque las lechugas transmiten su felicidad innata). Gaste todo. Al llegar a casa se habrá dado cuenta de que no tiene dinero para comida en lo que resta de mes. No se preocupe.

Si no puede conciliar el sueño, si usted tiene la sensación de estar acostado sobre una plancha industrial de restaurante, compartiendo lecho con un choco gelatinoso, considere la opción de dirigirse al garaje con las llaves del coche en la mano. Llévese una colchoneta y déjala en el suelo, justo bajo la puerta del conductor. Introdúzcase dentro, arranque y deje en punto muerto, al ralentí. Conecte el aire acondicionado, abata el asiento y tiéndase a dormir frescamente toda la noche.

Al amanecer, incorpórese. Usted se siente plácido y feliz por haber superado el calor y alcanzado el sueño. Abra la puerta del coche, bájese. Los gases del escape le habrán envenenado en apenas un par de segundos. Usted se desplomará elegantemente sobre la colchoneta y dejará un cadáver hermoso para que el forense lo examine profesionalmente. ¡Felicidades! Usted resolvió el problema del calor de manera definitiva y, además, superó el contratiempo menor de no disponer de dinero para comida el resto del mes. Su misión ha concluido. Doraemon le espera en la Gloria Azul.

PS: Estoy de vacaciones. Sr. Soltero de Oro: no se piense que he seguido su consejo. Aún falta mucho para cerrar el blog.

28 agosto 2006

¿Alguien quiere hibridarse?




Lo de las razas puras lo inventó Mendel a mediados del siglo XIX, con el asunto de los guisantes famosos. A partir de entonces se inició una gran batalla en la que seres de distintos reinos y especies intentan hibridarse (para ver qué pasa) mientras unos cuantos locos han procurado con métodos diversos (incluido el exterminio) mantener la pureza de sangre o de savia.

El panorama actual es confuso, ya que Moral y Ciencia no se ponen de acuerdo. En el Reino Vegetal se considera ético y científicamente decoroso que se mantenga la puridad de las especies. Se manejan expresiones tales como “especies autóctonas”, “especies invasoras o exóticas” y se emplean estrategias abiertamente dirigidas a erradicar esos elementos extraños y a evitar que las especies o variedades puras y autóctonas se hibriden con otras de pelaje inferior o extranjero, lo que se consideraría un desastre ecológico.

Si nos trasladamos al Reino Animal, y más concretamente al Reino de los Humanos, el rasero que se aplica es distinto. Si alguien se atreve a hablar de “razas puras”, o se dedica los domingos por la tarde a exterminar a los “invasores”, sencillamente se le insulta o directamente se le arma una Guerra Mundial para impedir el desaguisado (y me parece bien). ¿No es esto contradictorio? ¿Por qué nos parece tan mal que se aplique a los humanos la política de segregación que sin embargo admitimos sin rubor para las especies vegetales o para animales como perros y caballos? Si el aislamiento de las razas puras es una ley natural, ¿por qué no vale también para los humanos?

Alguien podría pensar que la hibridación entre humanos no representa ningún riesgo. Pero eso no es del todo verdad, y lo podemos ilustrar con un ejemplo: Existen personas con dientes largos de caballo y personas con dientes diminutos de ratón. Son rasgos genéticos. Si una mujer caballuna se cruza con un varón de dientecillos de roedor el resultado puede ser catastrófico: es probable que la criatura fruto de la unión herede de la madre el gen de los dientes equinos, en tanto que la mandíbula la saque clavadita al padre. Los dientes grandes no tendrán espacio en la mandíbula pequeña, y se formará un amasijo retorcido que luego los ortodoncistas tendrán que ajustar con sudor y lágrimas. Es un problema habitual en nuestros días, y se debe a la hibridación.

Pero esto es sólo una anécdota. No voy a ser yo quien justifique las prácticas de segregación de las razas puras, ni la defensa de lo autóctono frente a los invasores. En absoluto, yo propugno la hibridación con todas sus consecuencias, porque es una ley natural, y todo lo que existe en la naturaleza es correcto. Me parece un delirio ridículo el afán por olisquear las mierdas que va dejando por ahí el último ejemplar de lince ibérico. Si le ha llegado el turno de extinguirse que se extinga. Se extinguió el cromañón y en buena hora. Y si la palmera cocotera del caribe quiere echarse un kiki con la palmera canaria y procrear un palmito de coco-dátiles, que Doraemon se lo bendiga.

Y por supuesto, que vengan los atléticos negros con sus grandes rabos y que se hibriden con nuestras mujeres de ojos azules, que mire usted qué criaturas más hermosas van a salir del invento. El racismo no es guay: este lema acompañó con gran éxito a José Luis Rodríguez (El Puma) hace un par de décadas. La canción se titulaba “Pavo real”:

A todo negro presente yo le voy aconsejar,
que combine los colores que la raza es natural.
Todo negro pelo recio con rubia se ha de casar,
Que un negro con una negra es como noche sin luna,
y un blanco con una blanca es como leche y espuma.

En algún programa del Dr. Jiménez del Oso, mucho tiempo atrás, se llegó a decir que la humanidad, dentro de miles de años y como resultado de la hibridación, sería de una raza uniforme, y que nuestro color de piel, ya unificado, sería un verde oliváceo. Mmm: ¿se imaginan qué elegancia?

De modo que todos a hibridarse cuanto puedan y con lo primero que pillen a mano. Da igual quien acabe perdiendo (si un lince ibérico se extingue, repito, que se extinga, ¿por qué perseguir sus cagarros y ponerle platitos con leche?), al final habrá ganado el proceso natural. Y la naturaleza nunca se equivoca. No respeten razas ni especies ni Reinos. Si usted es una mujer blanca hibrídese con un negrazo de rabo grande, que le gustará, seguro. Y si usted es un hombre de campo y una gallinita le pone chueco, aproveche la ocasión, que dicen que las aves son la mar de calientes. No piense nadie que la zoofilia es una perversión. Hace tiempo que se practica: si no, ¿cómo se explican tantos individuos que hay por ahí con aspecto humano pero con inteligencia de asno? La fitofilia tampoco resulta execrable, y ya es habitual que muchos contables compartan la ducha con su ficus preferido los fines de semana.

Lo que no veo practicable del todo es la hibridación con el Reino Mineral. Ya sé: a algunos hombres les encantaría tenerla como una piedra (y a las mujeres para qué decir), pero no creo que sea el camino: Es más fácil abrir un Spam y aceptar una buena oferta de Viagra.

24 agosto 2006

Nadie llorará por nosotros

Crispín lo había dejado bien claro: cuando me muera que me incineren y esparzan mis cenizas por un acantilado, junto al mar. No quiero una tumba para que vengan a llorar o a ponerme flores. En realidad le preocupaba el gasto de dinero: toda su vida había sido un tacaño.

A los pocos meses, sus hijos tuvieron que ocuparse del funeral, y cumplieron a rajatabla sus palabras. Era un hermoso y radiante día de primavera, y acompañados por los familiares más cercanos, Ragebundo y Pantriel se dieron cita en el promontorio de Roca Bermeja, a barlovento. Empuñaron el ánfora al unísono, y el emotivo acto concluyó con el vaciado. Abajo el mar latía furioso, embravecido, como si quisiera manifestar que en absoluto estaba de acuerdo con aquella muerte que, por otra parte, no debía de ser más que una muerte como otra cualquiera. Por desfortuna, un golpe de olas abatió a los desdichados Ragebundo y Pantriel, que se desplomaron sobre los peñascos y murieron en el acto.

La sorpresa de las viudas fue grande al leer el testamento. Según la cláusula que proveía los sufragios, Regebundo y Pantriel deseaban ser incinerados y que sus cenizas fueran restituidas al interior del cono volcánico de Arenas Negras: un lugar hermoso, lleno de silencio, donde deseaban descansar la larga etapa de la eternidad. Como las viudas se negasen, fueron las hijas de éstas, Pleura, Tiburcia, Betipú y Ana Margarita, las que, acompañadas por los deudos más íntimos, se encargaron de cumplir el deseo. La primavera acompañaba también a la montaña, cuyo negro contrastaba con el azul celeste. Las niñas tomaron las ánforas y esparcieron el polvo. Una nube gris enturbió el aire, y les provocó toses y convulsiones. Tanto así que resbalaron sin remedio las cuatro criaturas y cayeron rodando al interior del cráter, donde murieron golpeadas y abrasadas por las emanaciones de azufre.

Tan grave tragedia fue muy sentida en el pueblo. Los parientes que sobrevivieron dijeron que esto era castigo de Dios, que los cuerpos de los finados clamaban por la tierra fresca, que los gusanos devorasen los templos del alma, y así se organizó un funeral como manda la Santa Madre Iglesia. Las cuatro tumbas fueron rellenadas con los jóvenes cuerpecitos de Pleura, Tiburcia, Betipú y Ana Margarita, y los enterradores comenzaron a remover la arcilla para darles cristiana sepultura. Tan emotivo fue el momento, que los asistentes experimentaron como un temblor en sus cuerpos. En realidad se trataba de una enorme falla que se abrió en el suelo, fracturando las vidas de los asistentes, que era el pueblo casi al completo.

Como no había cementerio disponible, tuvieron que incinerar y rápido a toda la marabunta de personajes cuyos nombres, con ser raros, omitiremos por no recargar el relato. Las cenizas se dispusieron esta vez no en ánforas, sino en bolsas de plástico con cordeles que se ataron a los perros lebreles (a cada uno el de su dueño) para que las llevaran a dispersar a los barrancos y acantilados. Desde aquel día, el pueblo nunca más tuvo perros.

COMENTARIO: Esta historia es una dramatización basada en hechos reales ocurridos en Gran Canaria en marzo de 2005 (LEER NOTICIA). Para evitar estas tragedias, las leyes deberían prohibir que las cenizas de los muertos se entreguen a los familiares. Después de todo, ninguna persona puede adueñarse del cuerpo de otra, o de sus restos. Es un residuo contaminante, y debería hacerse cargo un gestor autorizado o destinarse al reciclado. En mi opinión, las cenizas funerarias son un material que podría aprovecharse para fabricar tóner negro para impresoras. De esta forma podríamos beneficiarnos de una inmortalidad inesperada. Unos querrían encarnarse en memorando (para ser recordados), otros (los más avaros) gozarían imprimiéndose en una factura; tal vez los contables elegirían una bonita cuenta de pérdidas y ganancias. A mí me gustaría encarnarme en sentencia judicial: ¿Qué tal en una bonita condena de 30 años a la sombra para el hortera de Julián Muñoz?

20 agosto 2006

Deseos idiotas de los niños


Cada día me avergüenzo más del género masculino. Nos estamos durmiendo en los laures y las mujeres nos ganan en todos los ámbitos. Ya no es sólo en la Universidad o en el trabajo, donde ellas demuestran que son más listas y más competentes. La supremacía se está extendiendo a terrenos que en el pasado se consideraron templos sagrados masculinos. Me refiero a la cama, donde hasta no hace mucho a los hombres correspondía el honor de estar siempre por encima. Ahora está de moda que sea la mujer quien cabalga, mientras el macho sufre sus acometidas y aplastamientos en la más servil de las posturas.

La cosa pinta mal, y aquí nadie reacciona. Ayer publicaban una encuesta donde se preguntaba a los niños qué querían ser de mayores. La profesión más deseada por las niñas era la de médico, mientras los varones se decantaban por ser futbolistas. ¡Qué vergüenza! Lo de la única neurona masculina tiene visos de no ser un embuste feminista. La noticia la daban en el telediario, y casi a continuación enlazaron con los deportes. El comentarista criticó el mal juego del Real Madrid en el Torneo Ramón de Carranza, y concluyó: “En definitiva, muchas cosas que mejorar, entre ellas la gramática…” y se quedó esperando hasta que pincharon una entrevista a Sergio Ramos, ese joven jugador blanco con nariz de urogallo, cuyas palabras fueron: “Es una pena que HAYÁSEMOS llegado a los penaltis, porque podríamos haber RESOLVIDO el partido antes”.

A esto me refiero. Qué vergüenza. Menudo ejemplo para los niños. Este es el gran sueño masculino: dejar la escuela a los 16 años sin haber aprendido a conjugar los verbos, pasar de la universidad y dedicarse a dar patadas a una pelota en un prado de yerba (que son los lugares también preferidos por las vacas). ¿Y luego qué? ¿Fichar por un equipo de los grandes, hincharse a ganar millones, follar como leones con las modelos más hermosas del orbe terrestre y que toda España se ría de ti por construir mal los participios? Argg. Tenemos que advertir a nuestros pequeños varones de que ese no es un buen futuro.

Las niñas están demostrando ser muchísimo más inteligentes. Se preparan duramente en la Universidad, estudian como cabronas mientras los machos dan patadas al cuero inflado en el prado de vacas. Y se convierten en unos cocos increíbles, unas doctoras muy resabidas capaces de curar las mayores pandemias, y también de propinar unos bastonazos dialécticos a quien se le atraviese por delante. Yo estoy muy orgulloso de estas mujeres inteligentes y triunfadoras, uno de cuyos ejemplos más sobresalientes lo tenemos justo entre nosotros, en la blogosfera. Me refiero a LA DOCTORA HOUSE.Si esta doctora cura con la solvencia que demuestra en sus post, yo me dejo abrir el pecho y que me coja el corazón con sus manos.

La Doctora House sí que es un buen modelo, y no el oligofrénico gramatical de Sergio Ramos. ¿Pero qué le ven los niños a los futbolistas? ¿Por qué quieren ser como ellos? Repito: Lo único que hacen es ganar burradas de millones sin dar un palo al agua, correr juergas nocturnas y follarse a las modelos más buenorras por docenas. ¿Por qué los niños prefieren eso a ser un médico especialista en aparato digestivo, o un experto en malformaciones genitales?

De verdad, estoy tan decepcionado que casi me dan ganas de cruzarme a la otra acera. Me imagino a las admiradas mujeres una noche de guardia, ejerciendo de doctorcitas, al pie del cañón, guardias de 24 horas, servicios de urgencias, hum. Qué orgullo…


Y sin embargo, miren ustedes, el tonto más tonto: el Ronaldo, ese. La de millones que debe de tener en el banco y apenas sin jugar, porque casi siempre está lesionado. Qué rabia. Qué rabia y qué vergüenza. Y las modelos esas con las que se harta de follar. Tenía una que era muy linda (la Ronaldiña) y la dejó porque estaba cansado. Ahora anda con una tal Raica Oliveira, ya la ven en la foto. Pueden mirarla todos ustedes, machos de la especie, niños y adultos, para que comprendan cuán mala es la profesión de futbolista, qué grande error. Ganar tantos millones y follar con mujercitas como esa, perder el tiempo así en lugar de ser inteligentes médicos y hacer guardias y….

Cuanto más observo a Raica Oliveira, más rabia me da: Niños idiotas.

NOTICIAS DE LA BLOGOSFERA: Aburrida2000 acaba de inaugurar al fin el espacio que había adquirido hace unas semanas y se ha estrenado como blogger. He leído detenidamente lo que ha escrito y, para ser sincero, me parece una AUTÉNTICA CAGADA: ¿Existen los silenciadores de culos? Si creía que lo había visto todo en blogs, espere a leer la cochinada que le tiene preparada Aburrida 2000… Al Soltero de Oro se le va a multiplicar el trabajo.

17 agosto 2006

Bochornos de farmacia de guardia


Siempre he pensado que las farmacias deberían organizar las ventas de alguna manera que preserve la intimidad del cliente. Los datos sobre la salud de las personas están protegidos por la ley, y sin embargo nos obligan a comprar medicinas a grito pelado, como si pidiéramos congrio en una pescadería. Podrían ser como las iglesias, con cabinitas reservadas a modo de confesonarios. Dentro estarían el farmacéutico o sus mancebos, no tendríamos que verles la cara, ni ellos a nosotros. Pediríamos nuestro artículo sin necesidad de ruborizarnos, y en voz baja. Nadie se enteraría. Luego a pagar la penitencia en caja y ¡hala!, a curarse.

Ayer sentí vergüenza en una farmacia. Me busqué el lío por tontaina, por jugar a periodista que investiga. Tenía que comprar Artrotec, un antiinflamatorio para combatir mis lumbalgias. Estoy al tanto de que sólo se dispensa con receta médica, y la llevaba en el bolsillo. Pero me pregunté si en la farmacia estarían aplicando a rajatabla la norma o si se hacían los locos para vender sin mirar a quién. La manceba me preguntó qué deseaba y le dije Artrotec usando un tono de confidencia. La muchacha no rechistó y se fue a la rebotica a buscar. Jah, me dije, estos tragan. Pero enseguida llamó al jefe, y se pusieron a cuchichear: ostensiblemente sobre mí. Ah, bastardos, creyéndome un yonqui, que se pone hasta el culo de Artrotec para pasárselo bien. Ignoro si uno puede pasárselo bien con este medicamento: yo cuando me lo tomo ya parto de una situación bastante jodida, de modo que cualquier mejora puede interpretarse como un viaje al paraíso. Al final la manceba me preguntó si el médico me lo había mandado, y yo no dije nada, sino que le entregué la receta y me puse colorín colorado este cuento se ha acabado.

Las farmacias no son lugares para los tímidos. Uno está expuesto a todo tipo de humillaciones. En una ocasión a una hermana, que tenía desarreglos propios de la mujer, el ginecólogo le recetó hormonas. Y me mandaron a mí a buscarlas a la farmacia, papelita en mano. La entregué al farmacéutico y éste me miró con sorna y cierta complicidad. Yo intentaba disimular la turbación, pero era difícil. Ese medicamento es el que se toman los transexuales para que les salgan pechos y se les quite el vello corporal. Seguro que el farmacéutico intentaba imaginarme con los labios pintados, una cabellera rubia y dos pares de hermosas tetas. ¡Qué bochorno!

Unos años más tarde, otra hermana dio a luz y el niño no quería saber nada del pecho. Nuevamente fui enviado a la farmacia, pero esta vez sin receta, a explicarle al farmacéutico que quería un “saca leches”, “ordeñador”, o “pezonero”. Todas estas denominaciones me las ofreció mi hermana, y a mí no me gustaba un pelo ninguna. No recuerdo de qué forma me expresé. Supongo que incandescente como una amapola logré de alguna forma hacerme entender y conseguí el dichoso aparato para que mi hermana se ordeñara la leche que el niño no quería (el muy cabrón, tan pequeño y puteando a su tío).

Pero sin duda la mayoría de ustedes, folladores compulsivos, hombres o mujeres (que el follar es democrático) tendrán algún episodio humillante que contar relacionado con la compra de condones en una farmacia. Yo tengo una anécdota bastante escandalosa, pero de hace por lo menos diez años. Durex acababa de sacar al mercado una novedad: su modelo “confort”, un condón más largo y más ancho, porque verdaderamente la talla única era una injusticia para los mejor dotados. ¿Cómo demonios sobrevivimos tantos años con la talla única de condón cuando, tratándose de zapatos, unos calzábamos un 40 y otros un 45? Durex abrió la brecha (nunca mejor dicho) y hoy en día todas las marcas ofrecen tallas para sementales de todos los tamaños: las más grandes, por lo que he visto, pueden valer para un elefante mediano.

Pues bien, yo estaba en la farmacia, comprando aspirinas y otras minucias, cuando vi el gran cartel anunciador del Durex Confort. Me atendía una chica joven bastante simpática. Me encontraba de buen humor y le pregunté, señalando el cartel:

–Oiga, ¿este producto da resultado de verdad?

–Claro –me respondió ella con desenvoltura–, se está vendiendo como rosquillas... Pero si quiere puede pasar a la trastienda para que pruebe uno y vea cómo sienta.

Yo no sabía qué contestarle. Su propuesta había sido tan natural que no encontraba razón para negarme. Y de todas maneras ya estábamos los dos en el interior de aquel lúgubre cuartucho, de pesado aroma a medicina y repleto de estanterías. La dependienta me había puesto sobre la mano –libre de su envoltorio– uno de los novedosos condones. Parecía que era mi turno para poner a prueba el invento, pero la muchacha permanecía a mi lado, con pocas intenciones de largarse. Desesperado, le dije:

–Oiga, ¿pero usted no se va?

Ella, que por lo visto estaba dispuesta a vender a cualquier precio, me contestó con descaro:

–Pero tontito: ¡¿entonces cómo vas a probarlo?!

12 agosto 2006

Desnuda tu alma, desnuda tu nalga


“Prefiero apretar el culo en pilates antes que sentarme más horas delante del ordenador. Además, ¿qué coño iba yo a contar?, ¿y quien estaría interesado en leerlo? Si lo único interesante que he visto estos días es cómo una del gimnasio se sacaba del culo la goma del tanga”.

Con esta interesante reflexión inaugura su Anti-Blog EL SOLTERO DE ORO . Se trata de un personaje curioso. A mí me ha estado incordiando la última semana con mensajes no registrados que he borrado. Ahora se estrena como blogger: a saber con qué propósito. Yo no lo calificaría de troll, porque ni insulta ni es mal educado. Parece que no tiene interés en molestar, pero le irrita que los blogueros nos dediquemos al bombo recíproco. Tanto halago le repugna. Y afirma que nunca tendrá un blog. Ja. Pues no sé que decir. Yo lo veo debatiéndose entre ser troll o postear, y ha optado por el camino intermedio del Anti-Blog: ¿qué es esto?

Se equivoca al afirmar que a nadie le interesaría ese suceso del gimnasio: una chica sacándose del culo la goma del tanga. ¡Eso es posteable! Sí señor. La misión de los blogueros es desnudar su alma o desnudar su nalga, y ambos requisitos los cumple este relato. Es la historia de la vida insulsa y la calentura: constantes universales del paraíso existencial. El Soltero de Oro dice que nunca tendrá un blog, pero de hecho ya se ha estrenado. Aún es pronto para conocer la reacción de la blogosfera, pero ya me imagino la que habrá montada el lunes en la bandeja de comentarios de este Anti-Blog:

MANTEL: Yo voy a hacerme una de tornillo rosca chapa.
FALINDA: No me gusta que escribas tanto culo.
AKSARAY: Tú debes ser un canarión de guayabera y gorra de paja.
LOLA: Yo uso tanga y contenta como una lechuga.
RUFUS: Seguro que eso lo escribió con el pajarito suizo en las manos.
DAMMY: Yo me suicido a diario viendo gomas de tanga en el gimnasio.
MISS: Sigo en el boliche, visiten mi blog.
ENIGMALA: Con eso del tanga muchos escribirían un libro.
VESPINOZA: Se va usted a convertir en el puto amo del gimnasio.
CARA DE CUERO: Qué banales y superficiales todos, ¿no?
RICARDO: Alguien debería hacer una encuesta sobre el uso del tanga.
ORNITORRINCO: Se comentará en el próximo Blog & Gofio.

Será un exitazo, y el Soltero de Oro nos eclipsará a todos. Con una simple goma de tanga saliéndose de un culo se ganará el aplauso de la blogosfera. Lleva un día con el perfil abierto y ya tiene 20 visitas. Jah: yo tardé un mes en llegar a 16.

El asunto del gimnasio y el tanga es un temazo. ¿Qué opino yo? Pues que no se debería hacer ejercicio con tanga. Leí en una página de Salud y Deporte que es peligroso. Al parecer, con las flexiones del cuerpo, las piernas arriba y abajo, las nalgas que se aprietan y se aflojan, la goma del tanga se comporta como una sierra de cortar metales, y al final acaba por cercenar la rajita, que se va reduciendo y reduciendo hasta que llega un día en que las nalgas corren peligro de desprenderse: sí señor, como dos melocotones maduros.

Lo sano para el cuerpo es hacer deporte con bragas especiales, que las hay. El otro día estuve en Carrefour y vi unas la mar de bonitas. Eran de color blanco, un tejido supersuave, que según ponía la etiqueta tiene la propiedad de absorber el sudor y mantenerlo alejado de la piel. No pude evitar llevármelas a la cara para palpar el algodón mullido. Una señora me miraba con repudio y me llamó la atención. Oiga, tenga un poco de respeto, usted es un guarro. Pero señora… Que sí, que le conozco, que usted es el que escribe cochinadas en Internet. Señora, pero si yo sólo desnudo mi alma. Que no, que es usted un degenerado, un degenerado, ¿se entera? Pues vale, lo soy: soy un guarrón de los buenos. Ah, pues en ese caso invíteme a cenar, que esta noche estoy libre…

No acabamos follando de milagro. Bueno, porque cuando me veo en esas situaciones me pongo a toser, me quejo de que la extrusión discal se me movió y que me duele muchísimo la espalda. Así me libero del compromiso. Nadie debe follar por educación, y menos con una señora que se encontró en la sección de bragas del Carrefour.

Por ahí corre el rumor de que van a suprimir los gimnasios mixtos. Al parecer, las féminas protestan porque los machos se apuntan en plan buitre: no pretenden hacer ejercicio, se colocan por detrás de las mujeres y les miran los culos con tanga, ya sea de forma directa o en los espejos. Reconozcámoslo: asistir al espectáculo de las nalgas contorsionándose es como para ponerte en plan estufa. Muchos curas están hartos de escuchar siempre la misma confesión: A ver, hijo mío, qué pecados tienes. Hum… esta semana, en el gimnasio… ¿Pero de obra o de pensamiento? Padre: de pensamiento en el gimnasio, para la obra ya quedamos luego en mi departamento.

Esta semana recomiendo la lectura del post de AKSARAY sobre “El gato al agua”, una visión inquisitiva de un programa televisivo con parafernalia friki pero de mucha sustancia. No se pierdan los comentarios donde, en un ejercicio de nudismo del alma arremete contra propios y extraños: “Me aburren los blogs de poetas llorones y los intelectuales de fina ironía” (ella prefiere que la tengan gorda… la ironía, se entiende). Una bloguera guay, y lo digo sin temor a las represalias de El Soltero de Oro.

09 agosto 2006

La ciudad y los perros


Vivo en una ciudad universitaria (para más INRI declarada Patrimonio de la Humanidad), y sin embargo al pasear por la calle quienes lo tienen fácil son los perros y los borrachos. La cultura no puede abrirse camino.

Uno se imagina una ciudad universitaria como un reducto de silencio y concentración, con librerías y bibliotecas. Residencias de estudiantes por todas las esquinas, y jóvenes cargados de libros… La realidad resulta un poco más grotesca. Los bajos de los edificios están ocupados por discotecas y bares de copas. Los estudiantes duermen la mona por el día y cuando llega la noche se arrastran a los antros de vicio donde se ponen hasta el culo de ron. Luego salen al exterior a vomitar en los parterres. Esta escena se repite hasta que obtienen el doctorado. Ahí ya se vuelven más formalitos y no vomitan en las calles, sino que aguantan hasta llegar a casa.

Ayer cometí un acto de rebeldía. Fui caminando hasta el centro y compré una decena de libros para leer en vacaciones. Aclaro: diez libros de literatura auténtica, nada de Códigos ni Pilares de la Tierra, y nada de Sección de Libros de Carrefour: Librería Universidad, fondo verde y letras blancas, estampado en la bolsa.

Me henchí de orgullo intelectual, paseando desafiante por la calle con unos cuantos kilos de cultura en la bolsa. La sensación duró apenas unos minutos. Enseguida me encontré retenido por un joven que llevaba amarrados a dos perros parecidos a bolas de carne. Los perrazos remaban a duras penas con sus cortas patuñas, y el adolescente los arrastraba como podía. Dos niñas acompañaban al chico y hablaban con él. Se les caía la baba: a las niñas. Pensé que serían las sobrinitas o hermanas… Me resigné a ir despacio, ya que la acera no tenía anchura para adelantar a toda esa comitiva.

Al llegar a la esquina las niñas se separaron del muchacho, pero aguardaron un buen rato viéndolo alejarse. De nuevo se les caía la baba. De esto deduje que no eran ni sobrinitas ni hermanas. Eran unas perfectas desconocidas que se quedaron embobadas con los perros y entablaron conversación con el dueño (yo a mis hijas, si las tuviera, les prohibiría hablar con perros y con desconocidos). Me sorprendió mucho que bastaran dos perros gordos para encandilar a las criaturas de aquella manera. No deja de ser un buen truco para ligar. ¿Por qué las mujeres se pirran tanto por unos animales que les dejan el cuerpo lleno de babas y les meten el rabo por todas partes?

Me pregunto si La Laguna no se habrá convertido con el tiempo en una ciudad y los perros. Lo que no puede ser es una ciudad universitaria. No con tanto borracho. Y está claro que no hay espacio para la cultura. Sin la bolsa de los libros yo hubiese podido adelantar a los perros, sin duda.


PS: Este post es un mero tentempié. Si usted se quedó insatisfecho por la insustancia, debe acudir al territorio de EDMUNDO MANTEL. Allí se enterará de las prácticas sexuales extrañísimas que algunas revistas aconsejan a las mujeres. No intente hacerlo en casa: es peligroso. Las urgencias de los hospitales están repletas de tornillos rosca chapa…

05 agosto 2006

Julia Roberts me abrazó en la playa de La Tejita



Llevábamos muchos años observando desde la distancia el desembarco de los africanos en nuestras costas. Habíamos aprendido a mirar para otro lado, a aburrirnos del tema, a sentir temor por nuestro bienestar económico. En Canarias sentíamos el alivio de que la mayoría arribaban a las costas andaluzas: lo nuestro era testimonial, alguna patera aquí y allá.

Y de repente cambiaron las tornas. Canarias se convirtió en el puerto utópico del paraíso europeo, y la nueva denominación de las pobres embarcaciones gustó a todos: CAYUCOS. Las pateras quedaron en el olvido y a periodistas y políticos se les endulzó el paladar pronunciando a diestro y siniestro el vocablo. Cayucos: una palabra demasiado hermosa para dar nombre a la tragedia.

Ahora los africanos llegan por centenas y todo se desborda: los centros de acogida, los servicios médicos, el miedo… Los noticieros están encantados con la nueva situación. Canarias sale en los telediarios y periódicos nacionales, y los medios locales se saturan de reportajes repetitivos. Estamos en el punto de mira, y los nacionalistas ven la oportunidad de extraer rédito político: lloran ante Madrid, se quejan de olvido, de escasez de recursos. Se trata de que los canarios lleguemos a pensar que el gobierno central no vela por el bienestar de las islas, y que van a permitir la invasión: un peligro del que sólo puede salvarnos la auténtica voz del pueblo canario (¿los nacionalistas?). Todo esto suena mucho a las estrategias del miedo que Bush aplica sin rubor a sus bóvidos ciudadanos.

El sentimiento de invasión va calando. El temor a que todo se desmorone, a que las calles se vean atestadas de africanos, a perder la bonanza económica, a que los servicios sanitarios se colapsen con los inmigrantes mientras los canarios sufren largas listas de espera. Parece que el plan del miedo funciona bien: ¿nos dará esto la victoria en las próximas elecciones?

Pero ocurrió un milagro. Tras años de aburrimiento informativo y de xenofobia latente, estos días nos hemos despertado con unas imágenes que deben de haberles producido urticaria a algunos políticos maquiavélicos. Unos cayucos desembarcaron en la playa de La Tejita, en Tenerife, y los bañistas se volcaron con los africanos desfallecidos igual que madres amorosas. Los tomaron en brazos, los arroparon y les dieron de comer y beber: como si fuera una parábola. Los políticos habían sembrado el miedo y la desconfianza, y el pueblo respondió con una caridad infinita. Esos abrazos amorosos, esas manos tiernas que no temieron al contagio, han demostrado que la humanidad en su conjunto no aspira a otra cosa que a la fusión, y que cuantos más obstáculos nos pongan los irresponsables políticos, más alto saltaremos.

La foto de cabecera es una muestra de las muchas que ha publicado la prensa (la tomé prestada de El Mundo). La chica parece salida de una película de Hollywood. El joven negro que protege guardará siempre en su memoria este pensamiento: “Julia Roberts me abrazó en la playa de La Tejita”. La mirada de la chica es hermosa y cristalina: no tiene miedo a contagiarse, a diferencia del personal sanitario y policial que realiza los desembarcos habituales, que siempre van con mascarillas y guantes. No es una modelo pagada. Es una ciudadana normal, canaria, o peninsular, o europea: no lo sé, da igual. Y es sólo un ejemplo, porque hubo decenas de personas que se volcaron a la tarea humanitaria y pusieron a disposición de los náufragos todo aquello de lo que disponían (alimentos, agua, abrigo), más sus manos y el hueco enorme de sus corazones.

Yo creo que la xenofobia es el resultado de la manipulación emocional del cine americano. Conozco personas que se desviven por los animales, que se presentan como voluntarios para pasear a perros sin dueño, y que sin embargo sienten repugnancia ante la propuesta de hacer compañía a personas ancianas. ¿Por qué? Mi tesis es que el cóctel emocional que nos ofrece la gran pantalla está compuesto por una serie de muñequitos simpáticos de ojos dulzones que nos inspiran ternura y todo el amor del mundo (Gremlins, ET, etc.), y animales igualmente amorosos de todas las especies, mientras que los personajes humanos en su mayoría son violentos, sanguinarios, rudos y groseros. ¿Cómo no íbamos a detestar a nuestros hermanos humanos y a refugiarnos en el cariño por los animales?

El milagro de La Tejita marcará el punto de inflexión. Las imágenes han impactado en nuestros cerebros emocionales y, de la misma forma que hace unas décadas sentimos amor por los Gremlins o por ET, ahora nos volcaremos con los africanos. Cuando nos crucemos con ellos por las calles (porque es inevitable que estén con nosotros) no vamos a mirarlos con repudio ni con miedo. Al contrario: recordaremos la gente alimentando a los náufragos desfallecidos en la playa de La Tejita y se nos rayarán los ojos.

Esta tarde me pasó a mí. Salí a caminar por La Laguna (porque lo necesito para mi dolencia lumbar) y de regreso me topé en una esquina con un negro que, la verdad, medía por lo menos dos metros. Sentí deseos de ayudarle y me acerqué. Siempre llevo una bolsa con alguna fruta por si me da sed. Le puse la mano en el hombro y le pregunté: “¿Quieres comer esta manzana? Está fresquita”. “Oye, hermano –me replicó él-, conmigo no te equivoques”, y me apartó. Allí estaba su coche, un lustroso Mercedes SLK. Menudo patinazo, pensé: este debe de ser uno de esos jugadores millonarios del Unelco Tenerife Baloncesto. ¡Cachis! ¿Y ahora quién se va a comer mi manzana de la solidaridad?

27 julio 2006

¿Problemas con la erección?


Los hombres nos lo tenemos muy creído por haber sido capaces de trascender de los monos cuadrúpedos y convertirnos en “homo erectus”. Y no vamos a negar que la erección nos ha beneficiado. De algún modo, nuestras manos quedaron libres para expresarse, y la imaginación también se puso a maquinar…

Pero bien mirado, no debe de ser tan bueno lo de andar siempre erecto, ya que son millones de criaturas sobre la tierra y sólo al hombre se le ha ocurrido apartarse de la norma. Deberíamos aprender de la madre naturaleza. Siempre he creído que practicar deportes es erróneo, porque ningún animal, excepto el hombre, se pone a correr gratuitamente o a ejercitarse los músculos bajo la sombra de una acacia. Si un animal corre o se estira es para conseguir su alimento.

Todas las enfermedades del hombre de nuestros días tienen su causa en este desafío a la naturaleza. Queremos ser originales a toda costa y nos apartamos del comportamiento natural de las especies. Y acabamos como acabamos.

¿Ha cumplido usted 40 años? Pues entonces le felicito solidariamente por su recién descubierta hernia de disco, extrusión, protrusión o lo que le haya tocado: bienvenido al club. Nos hemos inventado un modelo de vida laboral y social que parece perseguir un único y obsesivo propósito: plantar el culo en todas partes. Viajamos sentados, trabajamos sentados, comemos sentados, vemos la televisión y el cine sentados, tomamos las copas sentados. No existe prácticamente ninguna actividad (excepto dormir) que no se haya planificado pensando en las sillas. Justo lo contrario de lo que hacen nuestros sabios hermanos: el resto de las criaturas de la naturaleza. Y claro. Nuestra columna no está diseñada para esta postura tan forzada, tan contra natura. Lo natural es estar echado, o a cuatro patas. Fíjense en una vaca: la vemos plantada sobre sus cuatro patas en la pradera, pastando, y luego echada en el suelo, muy cómoda, rumiando las verdes yerbas. ¿Podemos imaginar una vaca sentada en una silla? ¿Verdad que da grima imaginar todo ese corpachón tirando de la delicada columna vertebral? Pues es lo que nos pasa a nosotros: abusamos de la silla y a los 40 años todos acabamos con nuestra particular hernia de disco. Los días felices han acabado.

Los griegos no iban mal encaminados: cuando oficiaban sus bacanales o sus reuniones se recostaban sobre un diván y ahí, cómodamente y con la columna en reposo, bebían vino, triscaban uvas o debatían sobre cómo alcanzar la felicidad o la mejor forma de gobernar un pueblo. Sin embargo, hoy en día a ninguna empresa se le ocurre preparar una sala con camas otomanas para que los ejecutivos celebren consejos de administración y discutan presupuestos. Deberían hacerlo. El 80 por 100 de las bajas laborales se deben a dolencias lumbares.

En definitiva:estamos abocados a la parálisis o a la incapacidad. Como no se ponga remedio acabaremos todos en sillas: pero sillas de ruedas. Debería propugnarse una reconversión postural con todas las consecuencias. Las iniciativas como la de Pilates son tibias y no resuelven nada. Pilates pretende que con ir por la vida apretando las nalgas y sacando hombros se conseguirá la salud de la espalda y se ganará en elegancia. Pero no, eso es poco: fíjense en un gato que en el mes de febrero sale a trastear por un tejado en busca de amada, con las cuatro patas bien plantadas en el suelo y con el rabo levantado: ¡eso sí que es elegancia!

¿Estaría tan feo que los hombres abandonáramos las sillas, los despachitos, las salas de reuniones, y nos echáramos a la calle, todos a cuatro patas y con el rabo levantado? No creo que resulte tan espantoso, y es seguro que las consultas de traumatología se verían aliviadas…

Mientras esa conquista social no se produzca, y para mitigar mi dolor personal y el del resto de colegas de la blogosfera, me he permitido un pequeño invento. Lo llamo invento porque no creo que a nadie más sobre el planeta se le haya ocurrido. Pensé patentarlo pero descubrí que soy perezoso y el procedimiento demasiado complicado y oscuro. También pensé en la rabia que me daría hacerme millonario con tan poco esfuerzo. Por eso he decidido compartir mi invento con la humanidad, publicarlo aquí sin haberlo registrado para que lo copien todos o para que una multinacional se lucre, me da igual. Es un producto “share”. Lo ven ahí en la foto. Es sólo para usar en la casita: por muy enrollado que sea su jefe, no va a dejarle que se acueste en la oficina.

Se trata de un atril. Primero usted debe abandonar el capricho de tener un ordenador de sobremesa, con su parafernalia de cables y monitores y teclados y ratones y cepeús. Hágase con un sencillo portátil y un router y navegue con total libertad acostado en la cama. Sus piernas estarán libres para estirarse o encogerse. El ángulo del cuerpo con respecto al teclado es el mismo que si estuviera sentado. La ventaja es que puede estar horas, que su columna no sufrirá. La técnica de construcción es fácil: un pequeño tablero y cuatro listones de madera que se unen con tirafondos (tornillos de toda la vida, para los que no hayan visto nunca Bricomanía).

Usted, amigo bloguero (esto engloba a hombres y mujeres, me niego a la tontería del lenguaje de género), posteará feliz, sin tener que frotarse la rabadilla cada cinco minutos para disipar el dolor. Se sentirá tan contento que ni siquiera le molestarán los comentarios agrios de los troll (porque un troll, amigo mío, igual que una hernia de disco, le sale a cualquiera). Eso sí: para que el invento funcione bien uno necesita estar tipín (como diría Falinda). Si a uno le crece la barriga, el atril hay que ponerlo muy elevado y los dedos no alcanzan a escribir. Tampoco sirve para las personas de brazos cortitos (salvo que se pongan unos zancos en los codos). Bueno, para navegar sin escribir sirve sea cual sea el cuerpo que se tenga, porque el ratón se pone en horizontal sobre la cama.

Es un invento para internautas herniados y para todos los amantes de la posición horizontal: ¿Te gusta navegar?

23 julio 2006

Humillación del eterno masculino


Hoy estaba previsto difundir al mundo un grandísimo invento (los cursis de la tecnología lo llamarían un “gadget”) pero el esperpéntico suceso del sábado por la mañana en La Alameda me obliga a cambiar de planes. Tengo la moral gateando por los suelos y el orgullo de ser hombre encerrado en un armario. Mi eterno masculino ha sido humillado y ahora ¿qué va a ser de mí?


Todo comenzó cuando hace unos días a FALINDA le dedicaron un par de páginas en Glamour, y le prometí vencer el ridículo de acercarme a un quiosco a comprar un ejemplar de esa revista para mujeres frívolas. Cuando hice esa promesa no podía ni imaginarme la tragedia que estaba en ciernes.


La mañana no era propicia. El calor se había desatado, al fin, en el ámbito paradisíaco de Canarias. El bochorno y el sofoco se democratizó y en buena hora podemos sudar en igualdad españoles de todas las regiones, peninsulares y ultraperiféricas. Me acerqué a la Capital con el propósito principal de adquirir un adaptador para Memory Stick Pro Duo (¿qué es esto?) y con la misión secundaria de comprar Glamour. Jah. Mi Quiosquero me estaba esperando. Lo llamo Mi Quiosquero no porque lo conozca de toda la vida, sino precisamente porque hace años que no compro nada en un quiosco. Miré por todos lados y no encontré nada con la palabra “glamour”. Soy tímido y no me gusta preguntar, pero no me quedó más remedio (háganse una idea, para un hombretón como yo, tan parecido al Mr. Big de Sexo en Nueva York, resulta igual de duro preguntar por una revista de frivolidades en un quiosco que pedir condones en una farmacia):


YO: ¿Tiene la revista Glamour?

MQ: Sí, ahí debajo…

YO: (Con cara de haber visto al demonio) ¡¿Esto?! ¿Esta cosa?

MQ: Sí, es que viene con ese bolso de regalo (vean en la foto el tal bolso de color fucsia, es lo que podríamos denominar en el argot “un bolso ideal”).

YO: Bueh (resoplo)… es que… ¿Y qué hago yo con esto?


Mi Quiosquero se compadeció de mí, él dio por supuesto que yo era el perfecto calzonazos, casado con una mujer frívola capaz de hacer de mi capa su sayo. La situación resultaba la mar de humillante para mi eterno masculino. Encima al coger el bolso se me escurrió la revista y cayó al suelo: ¿una revista de formato pequeño? No entiendo, pensaba que las mujeres las preferían grandes.


MQ: Mire, a usted le mandaron que comprara esto, y usted se lo lleva. No lo piense más.


Me lo colocó todo dentro de una bolsa de plástico para que marchara con dignidad por la calle. Pero la procesión iba por dentro: no le aclaré a Mi Quiosquero que en realidad la revista era para mí, tampoco había necesidad de explicarle cosas que él jamás entendería (es que Falinda tiene un Blog, que por cierto no es un Blog de moda, estúpidas reporteras, y le dedicaron dos páginas, y… bueno ¿usted tiene Internet?). ¡Claro que no tiene Internet! Los quiosqueros cuando llegan de trabajar se refrescan, comen, eructan y se duermen viendo un documental de animales en La Dos. Ellos ignoran lo que es postear.


Ya está, pues, la revista en casa. Y el bolso, que a ver a quién se lo regalo (¿cambio bolso fucsia ideal por una mansión en Canadá?). Me ha sorprendido esta revista. Los titulares de la portada son más o menos: guapa y chic rápido, ¡orgasmo siempre!, chica lista ahora sé pedir un aumento, citas sexy noche y día… Y luego el interior es toda una orgía de piernas, jovencitas con sus labios besucones, cuerpos y cuerpos, lencería provocadora, bikinis. La palabra sexo está escrita por todos lados, explícita o implícitamente. Mi resumen para esta publicación es este: TE PONE COMO UNA ESTUFA. No me extraña que nuestras muchachitas acaben como acaban: salen por las noches enseñando los canalillos, las ingles, con unas caritas que dicen a quien quiera entenderlo “soy el pecado en persona, quiero follarte”, se toman cinco gin tonic y luego rematan la jornada revolcándose tras los matorrales con el primero que les dice bonita. Y poniendo en práctica todos los consejos de la revista Glamour para obtener ¡orgasmo siempre! Si yo tuviera una hija adolescente no la dejaría leer esta revista. Bueno, si alguien no tiene calefacción en su casa y es inverno, que le compre la revista: la niña se pondrá como una estufa y habrá resuelto su problema.


De todas formas, encontré algo útil en Glamour, que me sirvió para mitigar la humillación de mi eterno masculino. En la página 103 se describen las propiedades organolépticas que deben tener los hombres de verdad: odian bailar, no son vanidosos, LES GUSTAN LAS JOVENCITAS, nunca lloran, necesitan sentir que tienen el control, no les importa la moda y jamás muestran sus emociones. Jeje. Pues yo cumplo todos estos requisitos. Tengo un bolso fucsia ideal colgado en mi armario junto con los cinturones y las corbatas, ¡pero soy todo un hombre! Jeje. Como Mr. Big.

16 julio 2006

Del amor y el trueque en los tiempos de Pocholo














Lo del tipo ese, el tal MacDonald, que consiguió una casa a partir de un clip rojo tiene delito. Yo creo que es un montaje, pero se ha convertido en el notición del verano: se repite hasta la saciedad en blogs, periódicos, revistas, televisión... La gente se queda con la boca abierta: ¿Cambiar un clip rojo por una casa? Ya nadie se acuerda de que MacDonald vendía hamburguesas Super-Size: ahora MacDonald es el muchacho que pilló su keli haciendo trueques en Internet. Y el capital inicial fue ese famoso clip de color rojo (a lo peor hasta usado). Yo veo en el trasfondo oscuros intereses comerciales: ahora mismo miles de imitadores habrán iniciado su particular subasta temeraria en busca de la fama. Muchos ya han conseguido por lo menos hacer el ridículo, como ese aventajado de Oviedo, que ha conseguido cambiar sus zapatillas por una entrada de concierto (chaval, te queda mucho que sufrir para pillar tu keli). Todo esto es comercio en la red, orgías de correos, blogs, publicidad, spam de alargadores de penes y retardantes de la eyaculación (¿soy el único o a ustedes también les ofertan esas guarradas?).

Pero el trueque que ahora se quiere resucitar ha existido desde los albores de la historia. Mi abuelo, que vivió en los tiempos del cólera y de la hambruna que siguió a la Guerra Civil le llevaba tres peras amargas a una mujer peluda que vivía en la ladera para obtener favores de amor. ¿Cómo podía sobrevivir en aquella época una mujer peluda? No había dinero para comida, menos para cremas depilatorias. Nadie se casaba con una mujer peluda, y sin marido no había alimentos. Sólo podía dedicarse al oficio más viejo del mundo. Pero claro, en una aldea donde todos los hombres eran pobres no era posible cobrar 60 Euros por servicio, como cobran hoy en día las novias de alquiler brasileñas en el lupanar llamado Valdés Center (Los Cristianos, sur de Tenerife). Los hombres pagaban con lo que tenían de sobra: un cesto de papas, un puñado de higos… A mi abuelo lo único que le sobraban eran las peras que daba el peral amargo: precisamente porque los frutos eran tan ruines que hasta su famélica familia los rechazaba.

Todavía siendo yo pequeño asistí a los últimos vestigios del trueque. Yo vivía en una zona rural profunda, donde el nivel de vida equivalía al de los actuales países subdesarrollados. En la escuela repartían leche en polvo de la FAO, eso lo dice todo. Se comía lo que daba el campo y los animales. Nada de supermercado y casi nada de dinero. De vez en cuando aparecía por el pueblo un vendedor ambulante con su furgoneta que olía a plátanos y a salazón. Nos cambiaba un lote de arenques salados por unos cuantos kilos de papas. El hombre de la furgoneta se quedaba tan contento que, antes de irse, sacaba un plátano y nos lo daba de propina a los niños (se trataba de un plátano de Canarias, con pintitas).

Volviendo al trueque del clip rojo: a mí hay algo que no me cuadra. Es imposible comparar el valor de un clip con el de una casa (una mansión, por lo que se ve en la foto). Hizo sólo 14 operaciones de trueque. Al parecer, antes de la casa lo que tenía era el derecho a representar un papel en una película, aunque no se dice si de secundario o de prota. Tampoco se dice si esa película es una superproducción o el corto de algún debutante friki. Vamos a suponer que se trate del papel estrella en una gran película, y eso explique que alguien le entregue una casa (que vale millones) a cambio del papel. Ahhhh. Ahí está la trampa: ¿cómo obtuvo MacDonald ese papel? ¿Lo cambió por la vieja furgoneta destartalada o por la barbacoa? ¡Por dios! Seguro que el trueque fue otro. Seguro que se parece más a lo que hizo mi abuelo con las peras amargas. Todos sabemos que para obtener un papel en una gran película hay que acostarse con el productor o con el Director…

En las fotos promocionales de "Volver", Pedro Almodóvar le pasa la mano por la cintura a Penélope: la actriz española mejor posicionada del momento. Pero ¿cómo ha conseguido esta chica ese carrerón? ¿Por su cara bonita? ¿Por sus dotes interpretativas? Nooooooo. Esta chica ha follado a cambio de. Su primer gran papelón se lo dio Amenábar, “Abre los ojos”, y bueno, seguro que se lo tiró, porque guapa no es (por más que miro su cara y su cuerpo no encuentro por ninguna parte las divinas proporciones del Hombre de Vitrubio) y lo que se dice interpretar: habla como una chica de pueblo en una obra teatral de colegio de monjas. Entonces es seguro que tuvo sexo salvaje con el guarrón de Amenábar, que es un mujeriego de padre y señor mío… Eso le dio derecho a revolcarse con la mandolina de Nicolas Cage, y ya por último Almodóvar le entregó el papelón de su vida . Está claro igualmente que hubo más de una caída de Roma entre esos dos: en las fotos se nota, yo conozco esa forma de agarrar una cintura, y esa mirada de verraco que pone el Pedro (otro mujeriego insaciable): esos dos han tenido sexo hasta perder los papeles (bueno, hasta obtener los papeles). Y seguro que Penélope, con lo que ganó en la película “Volver” también se agenciará su buena casona. Lo de MacDonald no fue por un clip: el clip seguro que todavía lo guarda en el cajón de su escritorio. Lo más probable es que MacDonald se acostara con el productor de la película para obtener el derecho al papel estelar.

Ahora sólo me queda lanzar al aire mi particular subasta. También quiero convertirme en un jodido imitador. Pero ojo. No confundan: esto va sólo dirigido a mujeres. Voy a proseguir la estela de mi abuelo. Me iré a Alcampo y compraré un kilo de peras, pero no amargas, sino dulces peras devoir (por cierto, saludos a la chica que me pesa la fruta…). Y comienza la subasta: ¿Alguna está dispuesta a ofertarme algún tipo de favor por ese kilo de peras? No sean tímidas. No soy pretencioso. No es preciso llegar a la cama, esto es sólo un experimento en la red, me basta con una cita para ir al cine y el derecho a coger la mano, por ejemplo.

Espero respuestas. La subasta queda abierta. Hay un kilo de peras sobra la mesa.

PS: El sentido de la foto de portada es que si buscamos imágenes de peras en Google, el primer vínculo que nos sale es esta chica con manzanas al fondo. A mí me parece que es apropiada.

09 julio 2006

¿Es usted activo o pasivo?


Se acaba de publicar el INFORME ANUAL eESPAÑA y nuevamente se pone en cuestión nuestra virilidad. Dice este informe que los hispanos la tenemos pequeña: la blogosfera. Parece que blogueamos poco y mal, lo que en mi caso debe de ser cierto, ya que lo hago sólo los sábados por la noche, como cualquier matrimonio de cuarentones, y al final ni siquiera me quedo satisfecho. Parece que los Blogs en español no llegan al 3 por 100 de la tarta mundial. Los japoneses se llevan la palma. Se habían pasado muchos años con una cámara fotográfica en la mano, y ahora parece que se han pasado al deporte del posteo. Yo quisiera postear en japonés, pero se me da fatal porque tengo los ojos poco achinados.

He estado investigando un poco al azar por BLOGSPOT y realmente sólo encontré bisutería, y muy escasa. Pocos Blogs, la mayoría con perfil incompleto, algunos pretenciosos y otros con dos penosos renglones hasta morir. Parece que muchos de esos cadáveres de Blog son el fruto de la noche blanca de toda suerte de individuos de color gris, que imaginaron poder redimir a la humanidad al tiempo que se quitaban de encima un poco de tedio: ¿Y que tal si publico un Blog? ¿Y sobre qué escribo? Ah, ya sé: de restaurantes y sitios de ocio guays. Escribe tres frases de alguna taberna o bareto que recuerda, publica el post y todo eso ocurrió hace un año y todavía sigue “trabajando” en su siguiente artículo. Blog de puta madre. También está el caso del que tiene una ocurrencia chachi y original para alcanzar la fama: hacer el perfil como si fuera una hembra, añadirle una foto de una tía con tetas explosivas y lanzar un post en el que promete que allí tendrán cabida los temas de sexo más calientes y actuales, que el sexo es un arte y bla bla. Luego corroboramos que el Blog no tuvo mayores movimientos, un salido que dio ánimos a la supuesta blogger, uno de estos pelotillas que adulan a las mujeres bloggueras porque piensan que “nunca se sabe”: si es hembra es una oportunidad. Jah. Blog de puta pena. Y puta de mentira: ese Blog lo generó un macho con poca imaginación.

En el vagón de cola de la actividad bloguera, por tanto. Blogs escritos: 3 por 100. Peor que en los mundiales de petanca.

En la tertulia de los jueves del Club Literario La Orchilla, la semana pasada el Sr. Mantel argumentó que los Blogs podrían convertirse en un revulsivo para la narrativa, que podrían desarrollarse sin duda nuevos géneros hasta ahora no explorados, como podría ser el “relato multimedia” (fueron sus palabras), que combina texto, fotografías, vídeos, vínculos y otros elementos sorprendentes como publicidad (RON ARMICHE) o evangelizadores (DORAEMON). Sin embargo, Mantel se mostró cauto, ya que de momento el público no demuestra su interés por esta forma nueva de literatura: la prueba es la escasez de comentarios de la mayoría de los Blogs medianos. En esa ocasión, me permití discrepar del Sr. Mantel porque se está olvidando, a mi entender, de que hay lectores muy interesados en los Blogs, pero que sólo leen y nunca comentan. Y es así.

Los lectores de Blogs son como los maricones. Los hay de dos clases: activos y pasivos. Hay unos que siempre o casi siempre comentan a los post que leen, y participan en el debate (los comentarios suelen ser lisonjeros, pocas veces aparece el típico “troll” para intentar aguar la fiesta). Los lectores activos, los que comentan, de ordinario regentan su propio Blog, y por tanto pertenecen al extracto de los que disfrutan escribiendo. Pero luego están los pasivos, que aguardan impacientes a que sus bloggers favoritos actualicen para ver por dónde se salen de madre esta vez. Pero claro: no dejan huella. Los pasivos se beben el contenido del post, cierran la ventanita y desaparecen.

¿Y por qué los pasivos son pasivos? Para responder a esta pregunta (que me quita el sueño) me dediqué hace unos días a realizar una encuesta. No sé a cuántas personas hay que encuestar para que el estudio tenga validez científica. El caso es que no tenía tanto tiempo disponible y entrevisté sólo a una lectora de las que no comenta nunca, pero que sé que lee y se entusiasma. ¿Tiene rigor científico este estudio? Le pregunté a esta lectora anónima que por qué ella no comentaba, y su respuesta fue ésta:

-Es que yo sólo quiero chupar…

Les juro que lo que les cuento es verídico. Ahora no estoy inventando una patraña. La lectora contestó exactamente eso, y a mí se me puso la cara blanca y los ojos me saltaron como garbanzas. Pero ella matizó enseguida, o se aclaró:

-Es que yo sólo quiero chupar… la energía. Leo para contagiarme del buen rollo, para reírme, pero no escribo comentarios porque escribir supone un esfuerzo, y yo no busco gastar mi energía, sino CHUPAR ENERGÍA.

En conclusión, aquí tiene la verdad, Sr. Mantel (Sres. y Sras. Bloggers): usted escriba, ponga toda la potencia, desnúdese, provoque, extraiga de sí cuanta energía pueda y publique: porque siempre habrá una lectora anónima dispuesta a chupársela (la energía).

Y ahora que ya sabe, estimado lector, cómo funciona el asunto, permítame que le haga una pregunta muy directa: ¿Usted es activo o pasivo? Ya sabe que para demostrar que es activo debe colgar un comentario a este post. Y si no comenta debo recordarle que usted quedará registrado como pasivo, ya que BLOGGER recopila las IP de todos visitantes de la página y los incorpora a un fichero. También le recuerdo que si es usted pasivo, usted se parece al individuo que enseña el culo en la foto de la portada. ¡Que lo disfrute!

02 julio 2006

Cristo murió de un latigazo cervical



El Código Da Vinci es un libro que muchos escritores buenos desearían haber escrito para pillar una pasta gansa. Pero es abominable. Como literatura pertenece al género de los cagarros, y algunos no dudan en alimentar a sus perros con ejemplares de esta obra… Yo no pude sustraerme a la tentación de leerlo, y lo compré, pagando el caro precio que piden por él. Como no tengo perro opté por regalárselo a una sobrina, juntamente con “La sombra del viento”, otro cagarro que ha hecho millonario a su autor.

El único mérito de El Código Da Vinci es que le ha abierto un poco la mente a los jóvenes (y a los no tan jóvenes) respecto al menudo timo que es la religión católica. ¡Cuántas mentiras infumables nos han grabado a fuego en nuestras mentes inocentes durante siglos de monopolio informativo! Una de esos grandes embustes intragables es el de que Cristo, siendo Dios, era también hombre, pero un hombre que jamás sentía deseos sexuales, que no practicaba sexo ni consigo mismo, ni con mujeres, ni mucho menos con otros hombres o con niños (a diferencia de los llamados Vicarios de Cristo, que han venido usando de estas prácticas con regularidad y satisfacción). Recuerdo que, siendo yo adolescente y creyente, me atormentaba por fantasías de Cristo follando: cuanto más trataba de evitarlo, más persistente se volvía el pensamiento: pecado mortal. Era un drama para alguien que creía en un Dios que le espiaba todos sus pensamientos y que aplicaba castigos…

Gracias al Código Da Vinci, los adolescentes de hoy saben que Cristo era un hombre como otros: con su pene, con sus deseos, con su pareja. Los jóvenes de ahora ya no incurren en pecado cuando imaginan a Cristo llegando a casa después de una dura jornada de trabajo: Magdalena le recibe con un beso en las bembas, le recrimina, ay ay, cómo me vienes, con la túnica hecha unos zorros, y yo a frotar y a frotar, que mira que todavía no se inventó Kalia, con lo que te tengo dicho que no te metas tanto a curar leprosos, que ensucia mucho, que es mucho más limpio expulsar demonios; y anda anda, ve a lavarte que ya tienes en la mesa tu pan sin levadura, como te gusta; date prisa que ya se me fue la regla y tenemos que celebrarlo…

Al parecer, Dan Brown está preparando una segunda parte del Código, tanto en libro como en película. Esta vez va a plagiar el trabajo de un antropólogo noruego que se ha pasado doce años en Palestina investigando sobre la crucifixión de Jesús. Este científico ha causado un enorme revuelo en la curia romana, ya que asevera que Cristo no murió en realidad a consecuencia de la lanzada en el costado, o de la corona de espinas, o por una hemorragia interna. La idea del noruego parte de que la cruz que usaban los romanos no era de cuatro puntas (como la que se usa en toda la imaginería cristiana al uso), sino la llamada “tau”, es decir, con forma de T. Una cruz sin protección cervical… Cuando llegaron al final del Calvario, los romanos izaron la cruz de Jesús por medio de unas poleas. El cuello del nazareno sufrió en esta subida un brusco tirón (latigazo cervical), que le causó la muerte por desnucamiento, cosa que podría haberse evitado si se hubiese usado una cruz de cuatro puntas.

La familia de Cristo (Magdalena y los tres hijos, que componían la llamada “Sangrial” o “Sangre Real”) presentó al gobernador romano Poncio Pilates la pertinente demanda por responsabilidad civil, a la que tenían derecho porque les era de aplicación el llamado “ius gentium”. Poncio Pilates se lavó las manos, como quien dice, evadió la responsabilidad alegando una excusa que a Magdalena le sonó a chufla, pero que era del todo cierta. Poncio Pilates les contestó que lamentaba el triste suceso, que nunca fue intención llegar a las manos, y que la crucifixión no iba a ser más que un “reality show”. Pero que para la indemnización era un mal momento, ya que había invertido todos sus ahorros en una cadena de gimnasios especiales. Según explicó, se le había ocurrido un método nuevo de gimnasia pasiva con el que pensaba forrarse. La ocurrencia fue casual, y le vino a la mente un día de parada militar. En medio del acto protocolario, del que no podía ausentarse, le sobrevino un cólico. El pobre hombre estaba que se iba por la pata, y se la pasó el desfile apretando el culo para evitarlo. Al acabar, se dio cuenta de que esta postura de apretar el culo aliviaba el dolor de espalda, y daba a la figura un porte bastante elegante.

Este acontecimiento resultó tan trascendente que ha determinado la historia moderna. Hoy en día, los edificios que más abundan en el mundo son de dos tipos: las iglesias cristianas y los gimnasios de Pilates.

25 junio 2006

Y el verbo "follar" se hizo de carne, y habitó entre nosotras...


Follar está de moda… Bueno, quiero decir, el verbo “follar”. Por lo que se refiere a la acción de follar, en realidad estuvo de moda desde el principio de los tiempos. Desde que Doraemon creó al hombre con una protuberancia, y luego creó a la mujer con un agujero en el centro, la acción de follar se ha representado sin interrupciones. Lo que ha variado a lo largo de la historia es el verbo para nombrar el asunto. La expresión que más nos duró fue la de “fornicar”. Millones de seres humanos han fornicado a placer durante siglos, y parecía que ese verbo era suficiente y que no hacían falta más palabras para nombrar un acto en el que predominan los gruñidos…

En un determinado momento, supongo que por los años 60, a los franceses les pareció que lo de “fornicar” tenía demasiadas connotaciones pecaminosas. Fue entonces cuando proclamaron el “haz el amor y no la guerra”, y realmente acuñaron una nueva expresión que nos cogió a todos por sorpresa (sí, sí, he dicho coger). Hacer el amor era políticamente correcto. Era una expresión que no avergonzaba y la asumimos sin rechistar. El acto de hacer el amor se practicaba en la postura del misionero, los besos eran el plato fuerte, y el ardor espiritual la salsa nutritiva.

En los años 70 y 80 el verbo “follar” todavía se consideraba tabú. Sólo se usaba en conversaciones privadas, seguramente entre sujetos masculinos, y también en el cine porno. Pero era políticamente incorrecto usar esa expresión en conversaciones normales. La palabra en sí es ruborizante. El problema es que para pronunciar “follar” tenemos que encadenar una elle (que nos obliga a expandir lateralmente la mandíbula) y una “a” abierta: es decir, la boca se nos queda como preparada para recibir un objeto alargado de cuatro o cinco centímetros de diámetro (ustedes piensen, a mí no se me ocurre nada). Por este motivo la gente, durante muchos años, ha evitado hablar abiertamente de “follar”, y se ha continuado con el eufemismo de “hacer el amor” que inventaron los franceses.

Actualmente, sin embargo, podemos afirmar que ya nadie se avergüenza de usar el verbo follar. El vocablo se emplea con profusión en el lenguaje cotidiano. Y este dominio es tan apabullante, que el otro día me di cuenta de que la expresión “hacer el amor” ha quedado fuera de uso y suena ridículo y cursi quien la emplea. Definitivamente, la gente ya no hace el amor, con besitos, con ardores espirituales y en la postura del misionero. Ahora se folla abiertamente, a cuatro patas, sin el menor cariño ni evocaciones bucólicas: justamente como hace miles de años lo hacía el hombre de Cromañón. Hemos vuelto al principio. Los mexicanos son un caso aparte. Para ellos la cosa se reduce a chingar. Chingaban en los tiempos del Arca de la Alianza y siguen tan chingones en pleno siglo XXI.

¿Cómo se ha extendido el uso del verbo “follar”? Creo que el fenómeno se debe a la industria cinematográfica hollywoodiense. Recuerdo que en los años 80 en las películas americanas se permitían los besos con lengua, los desnudos y las escenas de sexo más o menos explícitas. Sin embargo cuidaban mucho los diálogos, no se usaba vocabulario soez, las palabras eran muy correctas. Ahora es al contrario: se censuran las imágenes abiertamente sexuales, y el vocabulario a pasado a ser lo más hediondo que uno pueda concebir. En cualquier película americana de acción, en los primeros treinta segundos ya has escuchado dos o tres mierdas, cuatro putas, cinco o seis jodidas, y folladas no te cuento. Para ellos todo es puto y jodido y todo es mierda: sólo de esta manera pueden configurar el carácter duro de un personaje de acción. En inglés existe una profusión del fuck you, fucking bastard, etc., etc. Para cuando tuvimos que traducir estas expresiones para el público español, no quedó más remedio que introducir el follar, porque el joder se nos quedaba muy corto, y joder a alguien no es exactamente lo mismo que follárselo. Del cine pasó a la televisión, sobre todo de la mano de los monólogos de los cómicos. Y de la televisión pasó a nuestras vidas. Ahora todos nos atrevemos a decir follar: lo podemos soltar en nuestra oficina, se lo podemos decir a nuestra abuela, podemos decirle a la novia “cariño, vamos a follar” (otra cosa es que se deje… hum). En resumen, nuestras bocas se han relajado. Ya podemos pronunciar follar: aunque se nos quede abierta con el agujero justo para que algún objeto alargado de más o menos cuatro centímetros de diámetro entre a raudales. Bah, que pase lo que tenga que pasar… Viva la libertad.

La relajación lingüística viene aparejada con una relajación de las costumbres. En el siglo XIX Mr. Darcy le hacía el amor a Elisabeth, es decir, la galanteaba y cortejaba para prometerse con ella. Más tarde, hacer el amor ya era pasar al terreno de los hechos, meterse en faena o, simplemente, meter (pero con cariño, como se ha dicho). En los 80 todavía quedaba eso de “tirarle los tejos” a alguien, en los 90 se habló de “insinuarse”, y a partir del 2000 ya los jóvenes habían sustituido todo eso por “pedirle de follar”. La expresión “pillar cacho”, lo dice todo. Al paso que vamos dentro de poco ya ni siquiera se le pedirá a alguien de follar: para los machos esto será más o menos como un obrero de la construcción al que le ponen un taladro en las manos y en pocos minutos le hace veinte agujeros a la pared sin preguntarle siquiera si le gusta o no. Tampoco nos sorprenderá este comportamiento: es lo mismo que hacía el Cromañón: carvernícola que se le cruzaba, guarrería cromañónica que le endosaba.

Jo! Y la cosa está tan caliente que ahora ya hasta los dibujos animados se ponen a follar. La Sexta nos ha sorprendido con unos dibujitos que (mejorando las prácticas bucólicas de Heidi con Pedro, ese amor tan puro de la montaña), a la menor que canta se desnudan y se ponen a follar con más arte incluso que los propios seres de carne y hueso.

Dicho lo cual, sólo me resta despedirme con los mejores deseos para todos: Como dijo una vez Mantel en una de sus cartas, QUE CADA CUAL FOLLE LO QUE PUEDA.

18 junio 2006

¡Deja de mirarte al ombligo!


¡Deja de mirarte al ombligo!
No lo digo yo: lo ha expresado el Sr. Mantel en una conferencia a la que tuve el privilegio de asistir. Se quejaba amargamente el ilustre ensayista y componedor de que los canarios no salimos de pobres porque no hacemos más que mirarnos al ombligo: se refería a nuestra pobreza intelectual. “Y esta lacra nos la encontramos hasta en los blogs”, apostilló Mantel. Y tiene toda la razón. Estamos perdiendo la oportunidad de abordar temas universales que lleguen a todos, y nos entretenemos en despotricar de las obras del tranvía, de las trapisondas de los gobernantes nacionalistas de nuestra región, y de todo el repertorio que bautizamos como “lo nuestro”: LO NUESTRO, EN REALIDAD ES PURA MIOPÍA.

¿Qué van a pensar de nosotros los mexicanos? ¿Que somos unos chingones? Pues ándele, que sí.
Esta noche me he decidido a emprender la cruzada de la universalidad. Desde este rincón del Blog de Johnny Ingle, deseo proclamar, urbi et orbe, que renuncio a la aulaga y al cardón, que reniego de la insularidad, del llanto lastimero y del “mi niño” vergonzoso, y que hago dejación de todo “lo nuestro” para compartir con el mundo lo que nos es más universal. Ustedes vean:

Se trata de las K-NARIAS. Estas chicas son dos gemelas del barrio de Añaza, y son el ejemplo más claro de que se puede hacer algo más que mirarse al ombligo. Estas dos mujeres increíbles han pasado de las romerías y de los trajes de maga y se pasean por el mundo cantando reggaeton. Sin duda alguna estas artistas nos ayudarán a superar el trauma de los dientusos José Vélez, Rosana y Pedro Guerra.

Es para estar orgullosos. La fotografía promocional es una obra de arte, plagada de elementos plásticos y de sutil erotismo. Esas posiciones de Pilates (el estómago apretado y el culo fruncido ), esas piernas abiertas como pinzas de cangrejo… nos llegan al alma. Se hace un guiño al cliché de la chica buena (la peinadita de rostro dulce) y la chica mala (la de pelo salvaje y pintas de zorrona). Por lo sucias y por lo que llevan en las manos, se adivina, además, que estas muchachas son inteligentes: es probable que tengan la titulación de Ingenieras Informáticas, lo que explica la presencia de sendos cables de conexión USB. La grasa que lucen en las pecheras no es por nada feo: es el resultado de horas y horas manipulando piezas de ordenador…

En fin, ya lo tiene señor Mantel. Las K-Narias nos redimirán del grave pecado de mirarnos al ombligo. Ellas darán a conocer al mundo nuestra dimensión más universal. Cualquiera que las vea sabrá valorarnos. Lo que no me explico es cómo de la noche a la mañana surgieron estas artistas, y precisamente de la noble cuna del barrio de Añaza: ¿Podría tratarse de un nuevo milagro del dios DORAEMON ?

10 junio 2006

¿Sientes canarias? ¿Te ponen verraco?

Los publicistas se están cachondeando de los políticos, y estos no se enteran de la misa: Les proponen campañas infumables y vergonzosas y ellos se las tragan para que no los tachen de "anticuados" o "insensibles al arte de los creativos". Se trata de una versión moderna del cuento "El traje nuevo del emperador", de Hans Christian Andersen.

"Siete de cada diez canarios opinan que Coalición es importante para las islas". Lo dice Demoscopia, o eso es lo que afirma la campaña publicitaria al uso lanzada por este Partido. Dicho así parece espectacular: tendrán la mayoría absoluta asegurada en las próximas elecciones, se atreverá a deducir más de uno. Lo que no dice Demoscopia (es decir, CC) es que si le preguntásemos a los ciudadanos canarios, también siete de cada diez opinarían que las lombrices de tierra son importantes para las islas: lo que no quiere decir en modo alguno que los ciudadanos canarios estén dispuestos a confiar el gobierno de la región a estos repugnantes gusanos (me refiero a las lombrices, no a los políticos de coalición, líbreme Alá).

Y después continúa el anuncio con una pregunta ardorosa: ¿sientes Canarias? Se despiden así, con esa tamaña calentura, y no esperan a escuchar las respuestas de los ciudadanos canarios, que por supuestísimo contestan con un enfervorecido sí a las niñas: siento Canarias, mi pasión es inmensa como el amor de Dios (cita de Pedrito Fernández, ya saben, "La mochila azul"). Realmente las siete islas son como siete amantes dulcísimas, y no sólo pienso en ellas, sino que mi pensamiento es un continuo revolcón. Siento las canarias, sí, como si las llevara dentro, o como si ellas me llevaran dentro… Las canarias me ponen verraco. Y digo yo: esta pasión mía por las canarias, ¿me obliga a votar a Coalición Canaria?

Hablando de poner verraco, la que ha sido un exitazo es la campaña de Nuevas Generaciones del PP para captar afiliados. ¿Se acuerdan? Aquel cartel de la chica morena que enseñaba el ombligo y la tira de la braga mientras un buen mozo la "poseía por detrás". Creo que es otro caso de traje nuevo del emperador: los creativos publicitarios les colaron a los populares esta campaña demasiado provocativa para la moral sexual de esta facción política, y ellos, por hacerse los modernos, picaron en el anzuelo y han estado a punto de generar nuevas Sodomas y Gomorras por toda España.

Por mi parte, he de decir que todos los sujetos que yo he encuestado (varones) confesaron haberse sentido por completo verracos ante la imagen abiertamente sexual del cartelón pepediano. Demoscopia, por su parte, señala que a las dos semanas de salir los carteles a la calle, las encuestas reflejaban que un 69 por 100 de los españoles sufrieron un incremento en la pulsión sexual; entre los varones, 36 de cada 100 expresaron su deseo de tener un pene mayor (sin especificar con qué propósito); la proporción de mujeres que usan braga respecto a las que no llevan nada aumentó en un 17 por 100. Los casos conocidos de pederastia entre clérigos, zoofilia aviar y fitofilia (deseo lúbrico desviado hacia especies vegetales) también han proliferado respecto a lo que era normal antes del dichoso cartel. Los servicios de urgencias de los hospitales se han inundado por casos extrañísimos de sujetos que, al ser preguntados por el médico, simplemente alegan: "Vengo porque me siento verraco".

Ahora sí se puede afirmar que los políticos son los responsables de todos los males que padecen los ciudadanos.

30 mayo 2006

Pilates estira tus músculos para dejarte más "mono"




Lo sabemos porque así nos lo enseñaron en el colegio: los griegos practicaban deporte en cueros vivos, sin contar siquiera con el auxilio de un suspensorio para equilibrar los balanceos. Con tanto culo de macho suelto por las calles, no nos extrañe que acabasen como acabaron…

¿Por qué corrían desnudos? ¿No fueron ellos los que inventaron el DECATHLÓN?

En los tiempos modernos ya nadie corre por amor al arte. Aquí todo lo que se mueve es porque vale dinero. La voracidad capitalista es insaciable, y cuando están en juego enormes ganancias no se duda en practicar la acupuntura: nos tocan allí donde nos duele, y acabamos comprando lo que a ellos les enriquece. Lo más eficaz para vender un producto es relacionarlo con la salud. Si un señor sale en la tele con una bata blanca hablando maravillas de la mierda, que si tiene bífidus activo (y los tiene) y bla bla: todos acabamos consumiendo dos kilos de mierda al día. Así funciona el negocio.

Es lo que ha pasado con el agua embotellada, o la leche en tetrabrik: no han parado de lavarnos el cerebro con que si el agua es buena para depurar el riñón, y que la leche es buena para los huesos, y ahora todos salimos del supermercado con carritos atiborrados de botellones y de cajitas con dibujos de vacas, dejando un exiguo espacio para una lata de sardinas al fondo.

Todo son intereses comerciales. Y con el deporte pasa lo mismo. Si alguien ha dicho por ahí que el deporte es bueno para la salud es porque estaba pensando en vendernos alguna suerte de prenda deportiva. Que le pregunten a un futbolista si el deporte es sano: estos pobres currantes (bien pagados, pero currantes) están una semana sí y otra también en la enfermería, y cuando se jubilan se ponen gordos y fofos y sufren terribles espasmos y han de operarse de la espalda: una tortura.

En realidad, si el deporte fuera bueno para la salud por sí mismo, estaríamos como los griegos: corriendo desnudos por las calles. Si a alguien se le ocurre pedalear desnudo en bicicleta, ya saldrá a la palestra un supuesto médico que le recomendará el uso de un buen casco (para proteger las ideas) y un resguardo para la próstata (por aquello de la impotencia). Vas a la tienda a por ambas cosas y acabas llevándote también un florido mayot, un pantaloncito de licra, las gafas, los guantes, las zapatillas y ¡hasta la crema depilatoria! Esto sí que es salud.

No nos extrañe que de repente los supuestos médicos anden diciendo que en realidad la natación, que hasta ahora se creía un deporte completísimo y recomendable para cualquier persona, parece no ser tan buena para según qué caso. Claro: nadar se nada casi desnudo, ahí hay poco que vender, mejor promocionar como buenos para la salud otros deportes que precisen más equipamiento.

Y aquí llegamos a la última moda: el PILATES está por todos lados. De la noche a la mañana te lo encuentras hasta en la sopa. Dicen que no hace falta sudar, que es cómodo, y que con la ayuda de un monitor te van estirando todos los músculos. Y yo me pregunto ¿no será esto otro negocio? ¿Es realmente bueno estirar TODOS los músculos del cuerpo? Algunos de ellos sí que necesitan un estiramiento continuo (ahí tienen el pene, un músculo con vida propia, si su dueño no lo estira por el día, él solito se estira por la noche, para mantenerse en forma: ahí es nada). Pero habrá otros protomúsculos, protopellejos o colgajos por ahí que tal vez no convenga excitarlos demasiado. ¿No nos enseñaron que cuando un músculo no se usa se atrofia, y que gracias a ello evolucionamos? Pues entonces: si Pilates se dedica a meternos mano a todos los musculitos que tengamos disponibles, a estirar y estirar cuanto pueda, aquí no va a evolucionar ni dios: y pasarán los siglos y seguiremos siendo monos: lo que ahora mismo somos: Simplemente monos que nos dejamos arrastrar por los montajes publicitarios y por las prédicas de los falsos médicos.

24 mayo 2006

Las nuevas chicas Pepé

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