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04 noviembre 2007

Pellízcaselo como puedas




Hace un par de semanas se divulgaba la tesis de un científico que pronostica que dentro de varios miles de años la humanidad se habrá desdoblado en dos especies: una de personas altas, hermosas e inteligentes, y otra de individuos enanos, feos como la madre que los parió, y tontos del nabo. Esto pone enfermo a cualquiera. Ahora todos estresados pensando si nuestros descendientes van a estar al lado derecho o al izquierdo del cordero: o sea, follables o no follables.

Para afirmar esto el científico se basa en que las personas se comportan cada vez más selectivamente a la hora de elegir pareja. Es decir, una tía cachas ya no se conforma con un señor gordo y calvo pero con buena fortuna. Para ella, ¡qué menos que un yogurín de gimnasio para disfrutar mientras pueda! Estoy totalmente de acuerdo. Manejo suficiente información para sospechar que la teoría es correcta. Las mujeres hermosas de hoy en día lo que buscan, básicamente, es un hombre fuertote, con los abdominales bien marcados, y que sea amante de los perros. Les da igual que sea doctor en medicina: si tiene la barriguita blanda y detesta los canes, ese no se reproducirá con ellas.

Estuve comentando esto con unas amigas y ellas se apresuraron a negarlo. Que no que no, que a ellas no les gustan los “musculitos”. Pero esta negativa no hace más que confirmar mi tesis: porque ellas no son esa clase de mujeres rotundas. Está claro que nadie aspira a más de lo que puede ofrecer: y si no tienes un buen culo que poner sobre la mesa, ¿para qué andarse con tonterías?

No creo que haya que esperar tantos miles de años para que esta evolución tenga lugar. Ahora mismo se le está viendo el plumero a la humanidad. Esta semana se ha librado una curiosa batalla para encontrar los mejores culos del mundo. Sí, sí: se organizó un concurso para elegir el mejor culo del mundo, tanto masculino como femenino. La foto de arriba corresponde precisamente al mejor culo de mujer, y la agraciada fue una búlgara de 19 años. Por fin se ha llevado a la práctica el famoso chiste de Eugenio: “Señora enseña el búlgaro” (¡y qué búlgaro, oiga!). De todas formas para dar el premio al mejor culo tendrían que tomar en consideración los traseros de personas de más de 50 años. Porque a los 19 años es muy fácil tener las nalgas duras, señorita.

Y en las últimas horas, a juzgar por lo que he leído en la prensa digital, las noticias más destacadas son dos: que Angelina Jolie ha sido elegida el símbolo sexual más erótico de todos los tiempos, y que al Brad Pitt del museo de cera le han pellizcado el culo una horda de mujeres descontroladas, presas de la excitación. Al pobre muñeco han tenido que reconstruirle el culo con material más resistente a los pellizcotes y mordiscos.

Yo diría que estos dos tortolitos, Angelina y Brad, van a ser como los Adán y Eva de la subespecie de altos, hermosos e inteligentes del futuro (la inteligencia es una virtud que, como el valor, “se le supone”). Porque si desgastado y erosionado ha quedado el culito de cera de Brad Pitt por los pellizcos de las damas enloquecidas, imaginen cuando dentro de veinte años un hijo del actor más deseado y de la actriz más erótica de todos los tiempos, tenga su réplica en el museo de cera: a este tendrán que blindarle las témporas con titanio, y protegerle sus partes con acero de ley.

Bueno, voy a dejar de escribir porque me está doliendo el culo. Y no: ni tengo réplica de cera ni me lo pellizcan en carne. Me duele porque llevo demasiado tiempo en el ordenador. Eso es todo.

Si a usted le han pellizcado alguna vez en el rebumbio del metro o el autobús, le doy la enhorabuena.