
Brujilda Galpón, Edmundo Mantel y Johnny Ingle tienen el gusto de anunciarles el compromiso de sus apadrinadas Rosa Llovizna y Eva Paraíso. Se trata de un compromiso sin piso y sin prisa (no hay penalti de por medio, que ya se sabe, nadie copula en el Universo en realidad, todo son agujeros de gusano).
Esto sucedió del siguiente modo:
Eva Paraíso se paseó contoneándose por la acera donde viven los locos. La pobre venía en un horrible estado delirante. Se comunicó con todos nosotros sin que lográsemos entenderle una palabra. Esa fue la prueba definitiva de que se le iba la pinza.
Mantel se enamoró de ella. Ojitos de ancla la llamó, carita de piel tostada, te mereces una camisa de fuerza de colores (y por debajo un wonderbrá de fuerza, apostilló Ingle).
Eva Paraíso temía, por efecto de los agujeros de gusano, aparecer en el Pleistoceno con las medias bajadas a la mitad, qué vergüenza.
Se te va la olla hasta el cielo, Evita, exclamó Rosa Llovizna, contenta por haber encontrado una hermana de leche. Procedemos de la misma rama: nuestros ascendientes habitaban las ramas, y nosotras nos vamos por los cerros de Úbeda. Y la llamó grillo, y a Evita le encantó. Y Rosa Llovizna, se llevó el gato al agua, y le propuso formal compromiso a Eva Paraíso.
Ahora somos cinco en la casa de Rosa Llovizna. Aquello es como el bastón del loco, va para arriba y para adelante, o sea, pallá... Mientras Rosa Llovizna quiere ser olorista, Eva Paraíso proclama su olor a ardilla.
Y las palabras no se duermen nunca, son jodiditas. Pero en la casa de Rosa Llovizna no se entiende un carajo lo que la gente dice. Nadie sabe lo que habla, pero sabe que lo habla. Dice el grupo en su terapia que por eso no se dejan comentarios, a pesar de que el blog lo dice bien clarito: que se acepta barco, con la única condición de que el barco tenga culo, y que el culo sea pajagoso.
Estas son las reglas para VISITAR LA CASA DE ROSA LLOVIZNA Y EVA PARAÍSO. Invitan los padrinos, ya saben. Pueden comer y vomitar cuánto les apetezca. Si alguien dice algo que tenga sentido, se le asesina y aquí no ha pasado nada. Jo, jo jou (risa de Papá Noel).
