18 junio 2006

¡Deja de mirarte al ombligo!


¡Deja de mirarte al ombligo!
No lo digo yo: lo ha expresado el Sr. Mantel en una conferencia a la que tuve el privilegio de asistir. Se quejaba amargamente el ilustre ensayista y componedor de que los canarios no salimos de pobres porque no hacemos más que mirarnos al ombligo: se refería a nuestra pobreza intelectual. “Y esta lacra nos la encontramos hasta en los blogs”, apostilló Mantel. Y tiene toda la razón. Estamos perdiendo la oportunidad de abordar temas universales que lleguen a todos, y nos entretenemos en despotricar de las obras del tranvía, de las trapisondas de los gobernantes nacionalistas de nuestra región, y de todo el repertorio que bautizamos como “lo nuestro”: LO NUESTRO, EN REALIDAD ES PURA MIOPÍA.

¿Qué van a pensar de nosotros los mexicanos? ¿Que somos unos chingones? Pues ándele, que sí.
Esta noche me he decidido a emprender la cruzada de la universalidad. Desde este rincón del Blog de Johnny Ingle, deseo proclamar, urbi et orbe, que renuncio a la aulaga y al cardón, que reniego de la insularidad, del llanto lastimero y del “mi niño” vergonzoso, y que hago dejación de todo “lo nuestro” para compartir con el mundo lo que nos es más universal. Ustedes vean:

Se trata de las K-NARIAS. Estas chicas son dos gemelas del barrio de Añaza, y son el ejemplo más claro de que se puede hacer algo más que mirarse al ombligo. Estas dos mujeres increíbles han pasado de las romerías y de los trajes de maga y se pasean por el mundo cantando reggaeton. Sin duda alguna estas artistas nos ayudarán a superar el trauma de los dientusos José Vélez, Rosana y Pedro Guerra.

Es para estar orgullosos. La fotografía promocional es una obra de arte, plagada de elementos plásticos y de sutil erotismo. Esas posiciones de Pilates (el estómago apretado y el culo fruncido ), esas piernas abiertas como pinzas de cangrejo… nos llegan al alma. Se hace un guiño al cliché de la chica buena (la peinadita de rostro dulce) y la chica mala (la de pelo salvaje y pintas de zorrona). Por lo sucias y por lo que llevan en las manos, se adivina, además, que estas muchachas son inteligentes: es probable que tengan la titulación de Ingenieras Informáticas, lo que explica la presencia de sendos cables de conexión USB. La grasa que lucen en las pecheras no es por nada feo: es el resultado de horas y horas manipulando piezas de ordenador…

En fin, ya lo tiene señor Mantel. Las K-Narias nos redimirán del grave pecado de mirarnos al ombligo. Ellas darán a conocer al mundo nuestra dimensión más universal. Cualquiera que las vea sabrá valorarnos. Lo que no me explico es cómo de la noche a la mañana surgieron estas artistas, y precisamente de la noble cuna del barrio de Añaza: ¿Podría tratarse de un nuevo milagro del dios DORAEMON ?

3 comentarios:

Edmundo Mantel dijo...

Sr. Ingle;

Ya sabe usted cómo me gustan las fotos de chatarra, es una fijación que tengo. He pasado un buen rato mirando la fotografía y estoy casi seguro de que el camión es un Fiat.

Podría estar más seguro si no estuvieran esas dos chicas delante, a quienes no tengo el gusto de conocer.

Lo tengo claro: mañana mismo me daré una vuelta por Añaza, a ver si localizo el camión (sin duda un ejemplo de Naturaleza Endémica Canaria, NEC). Si lo veo colgaré mil fotos del viejo despojo en mi blog.

Por cierto, si tiene a mano el guión de la conferencia que (supuestamente) di, por favor, hágamelo llegar, me sería de gran utilidad como sustituto del colhogar.

No se pase, Sr. Ingle, porque soy capaz de recuperar su biografía, "aquella" biografía que le hizo ruborizar en la presentación de su libro, y colgarla en internet.

Perfectos saludos.

Ombligos. Hay que ver!

JOHNNY INGLE dijo...

Sí, señor Mantel:
Ya sabía yo que el camión era lo que más le iba a interesar de este post: ¿entiende?
Pero tenga cuidado, porque según tengo entendido, la K-Naria zorrona está cuestodiando permanentemente la chatarra.

Y no sea radical, hombre: hay que ver cómo le gusta salirse de madre: usted es muy capaz de pronunciar una brillantísima conferencia y luego doblar los papeles para limpiarse el culo con ellos.
Pero no se preocupe: la historia le reserva otro lugar a sus legajos. Las bibliotecas hablarán de Mantel por muchos siglos (y Doraemon que lo vea).

Saludos pluscuamperfectos.

Edmundo Mantel dijo...

Vaya recorte, wey.

Perfectos saludos.