06 octubre 2007

Los domingos a las ocho misa en directo




Tener un aparato bonito y no usarlo es un sacrilegio. Sin embargo es lo que me pasa con mi teléfono móvil. La tasa de funcionamiento es ridícula: lo recargo una vez al año para que no me lo desactiven, pero el saldo siempre me sobra y se va acumulando. Cuando me muera lo heredará un sobrino y usará el crédito restante para mandarle mensajitos guarros a su novia, supongo.

No recibo ni hago llamadas, y lo mismo puede decirse de los SMS. En realidad, los móviles los usan sobre todo las parejas. La conversación más frecuente, según las estadísticas, es la del cónyuge varón que llama a su mujer al regresar del trabajo, más o menos a cien metros de distancia del domicilio: “Cariño, estoy llegando”. Esta es la frase. Ella suele responder: “Ah”, y cuelga.

Pero no. Ahora que me acuerdo: sí que recibo un SMS semanal, y eso justifica de por sí el gasto de 300 Euros en mi negro aparato Samsung. Ocurre los miércoles, al mediodía. Me jode mucho el mensaje, y me estreso al pensar que podrían pasar 40 años y el mensajito seguirá llegando con puntualidad. Y todo por un error, y por culpa de una mujer tonta. Fue hace apenas dos meses:

Esa semana yo había tenido una cita con una mujer recién conocida. La invité a cenar a un restaurante caro pero me decepcionó mucho porque ella se retrasó dos horas y encima subió su perro a mi coche (jah!). Después de eso yo no estaba muy por la labor, pero ella me llamó un domingo por la noche ya muy tarde y me propuso encontrarnos en un bar de la ciudad. Como no tengo mucha voluntad, acudí a la nueva cita, a la que por cierto ella se presentó otra vez con retraso y con una sorpresa: la compañía de su hermana. Los bares estaban vacíos, todo el mundo duerme un domingo a las doce de la noche. Hacía frío, y yo con aquellas dos hermanas insípidas sin saber de qué hablar. Nos metimos en un antro que ellas eligieron. Una mujer madura y borracha nos miraba lascivamente desde la barra. Por detrás, un grupo de lesbianas se magreaban con escándalo. Tomamos San Francisco sin alcohol que estaba asqueroso y cuando ya no pude más me levanté y pagué la factura.

“Vámos“, les dije. Pero el dueño del bar nos invitó a que volviéramos los miércoles, que tenían actuaciones en directo de cómicos, cantantes y artistas alternativos. Que apuntáramos nuestro teléfono móvil y que nos avisarían por SMS. Mi amiga tonta digo, qué guay, vamos vamos, apúntale tu teléfono. Yo me estaba haciendo el loco, no tenía la más mínima intención de volver a aquel antro, ni mucho menos de ver por tercera vez a esa mujer tan hueca de cabeza. No supe reaccionar, debí haber puesto un número falso, pero tuve la mala suerte de acordarme del verdadero y de no atreverme a mentir.

Y esta es la razón por la que estoy condenado a recibir un SMS todos los miércoles por el resto de mi vida. Cada vez que suena mi negro aparato Samsung para darme el recadito, me acuerdo de la chica que se atrevió a subir su perro a mi coche y me cago en sus muertos.

Esto no viene mucho a cuento, pero lo que quería comentar es una noticia que salió por televisión esta semana. Al parecer, en un pueblo de Canarias hay una confrontación entre los vecinos de un edificio y la iglesia colindante. Lo que ocurre es que todos los domingos a las ocho de la mañana el cura lanza las campanas al vuelo para llamar a los fieles al culto, como es preceptivo. La experiencia resulta traumática para los vecinos del edificio de en frente, que no profesan la fe y prefieren guardar la fiesta de otro modo: durmiendo como una marmota hasta las once. Pero no pueden. El enfado es enorme, y como venganza, una vez despertados, ponen a sonar su potente equipo de música con piezas de rock del duro direccionando los altavoces hacia el templo. Como resultado, los que asisten al culto no se enteran de la misa la mitad, y a su vez se quejan. Hay una guerra montada.

Le doy la razón a los vecinos rockeros. Lo de la campanada a las ocho de la mañana me parece una desfachatez. Y además es innecesaria: ¿Acaso puede haber un cristiano que no sepa ya, sin que lo anuncie la campanita, que los domingos son fiestas para guardar y acudir a la celebración de la eucaristía? El exceso de decibelios es imperdonable, y seguramente infringe las ordenanzas municipales. Deberían tratarse a los templos religiosos como cualquier otra actividad molesta, insalubre y peligrosa, y para funcionar deberían contar con su licencia de apertura y cumplir con las normativa que se aplica a cualquier otro establecimiento de este tipo: perreras, industrias cementeras, talleres de chapa, etc. Vamos, yo todavía no he visto un extintor de incendios en la nave de una iglesia, y muchas hornacinas sí, pero ninguna que guarde en su interior una jodida manguera o un equipo de protección individual, con su casco y sus botas para el responsable de seguridad (que tendría que ser el cura, a ver en cuánto tiempo consigue cambiarse la casulla por el mono azul y el casco amarillo). Y sí: muchas puertas para subir al cielo pero ninguna puerta de emergencia para la evacuación.

Precisamente hoy leí en 20 Minutos que el Ayuntamiento de Oleiros clausuró una iglesia evangélica por las molestias de las guitarras y los cantos. Jah. A ver quién se atreve con un templo católico…

Y digo que la campanada es innecesaria y anacrónica. Tuvo su sentido en la época de las catacumbas, cuando las telecomunicaciones andaban en pañales. Pero hoy en día, suponiendo que fuera preciso avisar a los fieles de la inminencia de la consagración y el santo misterio, hay otros medios que no molestarían a los que desean dormir un domingo por la mañana. Lo que podría hacer el cura es tomar el número de móvil de todos los fieles, hacer una lista de distribución y mandarles un SMS para convocarles a misa. Esto ayudaría mucho a modernizar los hábitos de la Iglesia y también a respetar el descanso de los rockeros vecinos.

19 comentarios:

Peggy dijo...

Sr Ingle , con la iglesia hemos topado , ni licencia de apertura municipal , ni carnet de manipulador para los alimentos , a saber que vino dan , aunque la sagrada forma si viene con el etiquetado de ingredientes ...y ya lo de soprepasar los decibelios de los repiques de campanas , mas de 30 ....me gusta usted cuando es politicamente incorrecto

nüSh... dijo...

Buf.
Despertar a alguien un domingo en la mañana es insano, lo haga quien lo haga.


Yo hasta ahora vivía en mi hermosa casa con jardín de camelios. Y allí no habia nadie que molestase.
Pero ahora...
¡ay!
Justo encima de mi habita una familia-campamento-de-verano, ya que por el ruído que hacen deben de tener al menos 300 críos viviendo ahí. Y claro, los niños se levantan temprano; porque no salen, ni beben, ni bailan en la jaula de la gogó hasta las 7 de la mañana.
Y a mí hoy a la mañana me dolían los pies infinitamente, porque tengo unos bellisimos botines verde botella de 10 cm de tacón. Y me duele la garganta, y la sinusitis ha vuelto. Y quise matar a los infantes que viven arriba.
(Véase "vivir" como sinónimo de "molestar")



Saludos,
abrazos,
besos, señor Ingle.

el_Vania dijo...

Deberían tratarse a los templos religiosos como cualquier otra actividad molesta, insalubre y peligrosaz.
Puede que sea una de las afirmaciones más solemnes que haya leído en mi vida.
Chapeau por usted, Sr. Ingle.
Salud/OS!

Pejeverde dijo...

Los SMS deberían ser vibratorios no sonoros, lo que aumentaría la tranquilidad de los vecinos rockeros y elevaría al éxtasis a los fervientes católicos. Es una idea.

JOHNNY INGLE dijo...

Sr. Peje V: En ese caso sería buena idea dormir con el móvil entre los muslos. Sin duda sería un grato despertar, esa sí es una buena idea, y no la de la lámpara de Philips que imita la luz del amanecer...

Sr. Vania: Frases solemnes las que yo he escuchado desde los púlpitos, como aquella de que una aguja no puede entrar por el culo de un camello (que no sé por qué coño no), o la de que nadie enciende una vela para luego ponerle encima un bocadillo con chorizo (y tampoco veo por qué carajos no). Pero son frases chapeau y...

Sra. Nush, no entiendo cómo usted, si vivió tanto tiempo en una casa con un jardín con camellos, no se despertaba cada día con el rebuznar de estos bichos, que es muy estruendoso.

Hace bien en irse de discotecas por las noches (lo de la jaula de las gogos ya tengo más dudas), ya que en casa la despertarían de continuo los pitidos del messenger de sus vecinos, que es muy jodido.

Sra. Peggy: esta gente de manipular alimentos sin babas no entienden na de na. A veces toda la congregación bebe de la misma copa que chupetean uno por uno sin el más mínimo remordimiento.

Y lo de besar la rodillita del niño Jesús en Navidad no le digo. No se pueden chupar así huesos de santo, hombre, que por mucho que le pasen un pañito de seda, con virus se queda...

Salud.

George Hazard dijo...

Eso de llevar a un hermano a la cita es imperdonable.
A mí me ocurrió en una ocasió, cuando les vi acercarse creí alucinar.
Ella se llamaba Rita, de él ya no recuerdo el nombre...
Y vivían juntos y dormían juntos, en la misma cama.
Lo de las campanadas es una putada, sí, al igual que las obras de enfrente de mi casa.
¡Pero es que encima tengo iglesia!

Inés Perada dijo...

Señor Ingle:
No se imagina como le entiendo hoy...qué razón tiene, oiga.
Yo sufro en silencio, cual anuncio de televisión cutre, las campanas del cura de la iglesia de enfrente ( yo, atea, tengo una a cuatro metros, que mala suerte...) y desde que llegó este hombre, con su alzacuellos opusino,hace unos 10 años, le da por tocar las campanas con fruición y lujuria y créame que es imposible pasar por la acera cuando eso pasa. Se salta todas las normas de ruido. En mi salón, corro a cerrar las ventanas hasta que callan las p...campanas...

Desde aquí digo: ¿Dónde quedan nuestros derechos de ateos? No solo no nos dejan apostatar y siguen cobrando sino que además se saltan la normativa a la torera y se pasan de decibelios a diario. Y no pasa nada...
Pues que se vayan a las afueras, como las discotecas ¿no? ¿Por que no? o eso, O QUE SE CALLEN DE UNA VEZ...

Salud, señor Ingle. Es que me he sulfurado un poco...

JOHNNY INGLE dijo...

Sra. Inés, pues debería usted llamarse Deses Perada...
Le doy aliento a que se tome la justicia por su mano, contrate a un matón, un hombre araña, un reptador, que escale el campanario y, cual si fuera un gato, que le corte la lengua, el badajo, para que así la espadaña calle para siempre. Este cura tendrá complejo de inferioridad y querrá hacerse notar a través del tan tan. ¿Es eléctrica la campana? Porque entonces no tendrá freno. Efectivamente, si pasas al lado de una gran campana en el momento cumbre te puede reventar los tímpanos. Es auténticamente desagradable.

George: será que esos dos se creían faraones y pensaban que la única manera de preservar la pureza de su sangre real era compartiendo lecho. A saber hasta dónde habrán llegado.

Seguramente la culpable de esa enfermiza situación era ella, porque las mujeres suelen a veces encariñarse de un hermano y competir con la novia-o de éste...
Que la quiera más a ella, que para eso es su hermano de toda la vida, y a la otra, o al otro, lo encontró en la esquina...

Edmundo Mantel dijo...

Señor Ingle;

La culpa no fue de la chica tonta.

Fue suya (de Usted).



Perfectos Saludos.

Akroon dijo...

Sr. Ingle;

A mí en una cita me pasó algo peor, aunque yo entonces era joven e inexperta. Eso sí, tome nota para otra vez: cuando una cita es desastrosa o directamente 'no sugerente', lo mejor es no repetir. Por salud mental propia.

Respecto a las campanas que andan jodiendo al personal... Yo de pequeña, estando en el pueblo donde iba a veranear, tuve una especie de psicopatía por la que una amiga y yo íbamos a misa cada tarde. Me importaba una mierda lo que el cura dijera. Me aburría soberanamente, y a la hostia consagrada para mi gusto le faltaba nocilla, pero bueno, íbamos. Aún no sé por qué. Solo había las cuatro abuelas del pueblo, y dos niñas (nosotras).
¿Qué tiene que ver eso con las campanas? Nada. Pero mire... me ha venido a la mente.

Dejé de ir a misa al poco, y ya no he vuelto fuera de eventos inexcusables como bodas, comuniones y bautizos.

Sí, también estoy con los vecinos rockeros... si por mí fuera, me iría a tocar con dos amplis bien potentes a la mismita plazoleta de la iglesia...

JOHNNY INGLE dijo...

¿Qué quiere decir, Sr. Mantel?
¿Era la chica la que tocaba las campanas como alma que lleva el diablo?
Será eso. ¡Pero qué dice, hombre!
¡Yo no pedí que subiera el perro!

Sra. Akroon: usted no puede limitarse a decir "a mí en una cita me pasó algo peor" y dejarle a uno así... a medias...
No se le hace eso a un hombre.
Está obligada a contar esa historia, en su próximo post.
Ya lo sabe. Condenada en costas, ¡por intrigante!!!!

Akroon dijo...

Jajajajajaajajaja... Sr. Ingle, no me condene en costas, por diosssssssss! Déjeme recurrirrrrrrr!!!!!!!

chuliMa dijo...

jajajaja, no se que es mejor si el post, o los comentarios al post.

Totalmente de acuerdo en todo...¿eeinnnn? ¿en qué estaba de acuerdo yo?

Shaluditos Johnny (si me permite las confianzas, claro)

chokkolatt dijo...

Estoy en favor de los vecinos rockeros. Los que habitualmente van a misa ya saben la hora y no necesitan llamarlos, con un letrero sería suficiente como en cualquier otra actividad: "misa los domingos a las 8:00 AM". Las campanadas sólo deberían de usarse en caso de emergencia, no sé, para llamar a una revolución o para unirse en caso de una invasión alienígena o cosas así, pero dejar dormir a los vecinos, por favor, es domingo a las 8:00 de la madrugada.

Sr. Ingle, en el caso de los SMS de miércoles, la culpa no es de la mujer de la cita ni de su hermana (de ella).

Me he dado el lujo (que pocos pueden darse en estos tiempos) de no tener móvil desde hace un par de años. El no estar localizable es un privilegio de pocos.

Saludos.

Inés Perada dijo...

Sr. Ingle:
Me he parado a mirar (con tapones en los oídos)desde mi balcón a ver si las campanas son eléctricas o de verdad. Y en ese campanario hay una campana que no para de dar vueltas. Igual es que hacen playback.

Salud.

Anónimo dijo...

...sr.Ingle, condene a Akron, en costo, que es más hilarante que en costas.

perro del mal dijo...

Es buena idea, me gusta, excepto por los molestos pitidos de los sms que me imagino que sonarán al mismo tiempo y con lo mochos que son acá, o mejor podríamos votar por tv de paga para todos y así que se enchufen a Claravision o una de ésas y la vean desde la comodidad del hogar, y cerca de la cocina y el baño por si el padrecito se emociona y se extiende en el sermón.

Saludos

ricardo dijo...

"Deberían tratarse a los templos religiosos como cualquier otra actividad molesta, insalubre y peligrosa" si me lo permite, me apropio de la frase (magnífica)

Akroon dijo...

Sr.Ingle;

Mueva ese culo que la naturaleza le ha dado y cambie el post, por dios... que estoy harta de entrar y ver la cara de esa tipeja!!!!!!!!

Le amenazo con empezar a tutearle sin previo aviso y a traición...