02 julio 2006

Cristo murió de un latigazo cervical



El Código Da Vinci es un libro que muchos escritores buenos desearían haber escrito para pillar una pasta gansa. Pero es abominable. Como literatura pertenece al género de los cagarros, y algunos no dudan en alimentar a sus perros con ejemplares de esta obra… Yo no pude sustraerme a la tentación de leerlo, y lo compré, pagando el caro precio que piden por él. Como no tengo perro opté por regalárselo a una sobrina, juntamente con “La sombra del viento”, otro cagarro que ha hecho millonario a su autor.

El único mérito de El Código Da Vinci es que le ha abierto un poco la mente a los jóvenes (y a los no tan jóvenes) respecto al menudo timo que es la religión católica. ¡Cuántas mentiras infumables nos han grabado a fuego en nuestras mentes inocentes durante siglos de monopolio informativo! Una de esos grandes embustes intragables es el de que Cristo, siendo Dios, era también hombre, pero un hombre que jamás sentía deseos sexuales, que no practicaba sexo ni consigo mismo, ni con mujeres, ni mucho menos con otros hombres o con niños (a diferencia de los llamados Vicarios de Cristo, que han venido usando de estas prácticas con regularidad y satisfacción). Recuerdo que, siendo yo adolescente y creyente, me atormentaba por fantasías de Cristo follando: cuanto más trataba de evitarlo, más persistente se volvía el pensamiento: pecado mortal. Era un drama para alguien que creía en un Dios que le espiaba todos sus pensamientos y que aplicaba castigos…

Gracias al Código Da Vinci, los adolescentes de hoy saben que Cristo era un hombre como otros: con su pene, con sus deseos, con su pareja. Los jóvenes de ahora ya no incurren en pecado cuando imaginan a Cristo llegando a casa después de una dura jornada de trabajo: Magdalena le recibe con un beso en las bembas, le recrimina, ay ay, cómo me vienes, con la túnica hecha unos zorros, y yo a frotar y a frotar, que mira que todavía no se inventó Kalia, con lo que te tengo dicho que no te metas tanto a curar leprosos, que ensucia mucho, que es mucho más limpio expulsar demonios; y anda anda, ve a lavarte que ya tienes en la mesa tu pan sin levadura, como te gusta; date prisa que ya se me fue la regla y tenemos que celebrarlo…

Al parecer, Dan Brown está preparando una segunda parte del Código, tanto en libro como en película. Esta vez va a plagiar el trabajo de un antropólogo noruego que se ha pasado doce años en Palestina investigando sobre la crucifixión de Jesús. Este científico ha causado un enorme revuelo en la curia romana, ya que asevera que Cristo no murió en realidad a consecuencia de la lanzada en el costado, o de la corona de espinas, o por una hemorragia interna. La idea del noruego parte de que la cruz que usaban los romanos no era de cuatro puntas (como la que se usa en toda la imaginería cristiana al uso), sino la llamada “tau”, es decir, con forma de T. Una cruz sin protección cervical… Cuando llegaron al final del Calvario, los romanos izaron la cruz de Jesús por medio de unas poleas. El cuello del nazareno sufrió en esta subida un brusco tirón (latigazo cervical), que le causó la muerte por desnucamiento, cosa que podría haberse evitado si se hubiese usado una cruz de cuatro puntas.

La familia de Cristo (Magdalena y los tres hijos, que componían la llamada “Sangrial” o “Sangre Real”) presentó al gobernador romano Poncio Pilates la pertinente demanda por responsabilidad civil, a la que tenían derecho porque les era de aplicación el llamado “ius gentium”. Poncio Pilates se lavó las manos, como quien dice, evadió la responsabilidad alegando una excusa que a Magdalena le sonó a chufla, pero que era del todo cierta. Poncio Pilates les contestó que lamentaba el triste suceso, que nunca fue intención llegar a las manos, y que la crucifixión no iba a ser más que un “reality show”. Pero que para la indemnización era un mal momento, ya que había invertido todos sus ahorros en una cadena de gimnasios especiales. Según explicó, se le había ocurrido un método nuevo de gimnasia pasiva con el que pensaba forrarse. La ocurrencia fue casual, y le vino a la mente un día de parada militar. En medio del acto protocolario, del que no podía ausentarse, le sobrevino un cólico. El pobre hombre estaba que se iba por la pata, y se la pasó el desfile apretando el culo para evitarlo. Al acabar, se dio cuenta de que esta postura de apretar el culo aliviaba el dolor de espalda, y daba a la figura un porte bastante elegante.

Este acontecimiento resultó tan trascendente que ha determinado la historia moderna. Hoy en día, los edificios que más abundan en el mundo son de dos tipos: las iglesias cristianas y los gimnasios de Pilates.

12 comentarios:

RUFUS dijo...

A ver si al final va a resultar que toda la historia judeo-romana a sido una farsa reinventara por vaya a saber usted que oscuros intereses. En todo caso, ver a Maria Magdalena como una maruja al uso, con un carácter de italiana de película costumbrista, me parece una blasfemia mal intencionada. Todo el mundo sabe que ella era sumisa y complaciente. Lo de Pilatos y su gimnasia pasiva, de culo prieto, no viene en las sagradas escrituras ni leyendo en diagonal (como un alfil). Otra cosa: La sombra del viento es una obra menor para cualquiera que haya leído más de un clásico con tapas de carton, pero de allí a llamarlo cagarro, me parece un exceso y una injusticia. Y más aparejarlo con el Código de Vicente. La sombra es una lectura ligera maravillosa que ha hecho disfrutar del placer de la lectura a multitud de nuevos lectores.

JOHNNY INGLE dijo...

Uy, sR. Rufus, eso de sumisa y complaciente me ha hecho disparar la imaginación. Me hace pensar más en las brasileñas que en cualquier otro tipo de mujer...
Tiene toda la razón: mi calificativo para "La sombra del viento" fue un exceso. No es justo llamar cagarro a esa novela. Su mérito lo tiene. Y ya que es usted catalán, a mí, por ejemplo, me sirvió para viajar mentalmente por lugares que me son desconocidos.
Tan mala no debe ser: conocí una doctora en literatura que me lo recomendó. Para ella La sombra del viento era la "auténtica literatura". Yo la leí de un tirón, y me logró interesar, sólo que no es literatura de verdad, como García Márquez, o Vargas Llosa, o el mismísimo Juan Marsé, ya que seguimos en Cataluña. Mi decepción fue esa, porque soy un sibarita de la literatura auténtica, y los best sellers me aburren. Pero tiene razón, para Zafón es injusto llamarle cagarro a una obra tan exitosa y que tiene su mérito escribirla (aunque se trate de pura artesanía y trabajo de obrero, más que arte).
La cosa es que en esto de los blogs lo que está al uso es el amarillismo. Ser blando no sirve de nada. Aquí hay que hablar con palabras fuertes y con excesos.
Este es un blog de humor. No creo que importe tanto la justicia.
Saludos, Sr. Rufus.

Edmundo Mantel dijo...

Sr. Ingle;

Leyendo este artículo confirmo lo que le han dicho por ahí: Es usted el puto a*o. Insuperable. A partir de ahora, será Usted, y no Mantel, quien debe dedicarse a escribir críticas ligerarias. Perdón, literarias.

Lo del latigazo cervical no habría ocurrido si la cruz hubiera sido de la marca Volvo, que hace tiempo que ha inventado reposacabezas que anulan o mitigan el problema. Y no digamos si hubiera tenido 8 airbags.
Si así hubiera sido, me temo que la historia de la humanidad habría transcurrido por cauces bien diferentes. Se hablaría de "El Relicario del Airbag Sagrado de Nuestro Señor", se veneraría "El Santo Reposacabezas Autobasculante", se adoraría "El Santo Collarín" que el Mesías tuvo que llevar a los tres días...

Curiosamente, el mismo día que usted colgó este post sobre el Código, escuché una conversación en la playa: una chica colombiana contaba a dos chicas del Puerto (de la Cruz, Tenerife), sus impresiones sobre el Código. Mientras la colombina hacía un profuso y rico análisis sobre el libro, las referencias historicas, las consecuencias, lo que la llevaba a pensar, las chicas del Puerto respondían "jodeeeeer" o "aaahhhh" o "buf", lo cual da una clara seña de las diferencias entre la juventud de los dos paises.

Con lo de Pilates ha escrito Usted el embrión de un nuevo evangelio apócrifo, wey, mucho más creible que los existentes (los oficiales y los no).

Perfectos saludos.

El Muso dijo...

Estoy de acuerdo en que lo bueno del Código da Vinci es que ha servido para que la gran mayoría inculta sepa, por lo menos, que la religión no es una verdad absoluta y que existen personas que cuestionan todas las creencias, religiones, sectas y demás mariconadas. Evidentemente, “El Enigma Sagrado” y otras obras similares no tuvieron el mismo éxito editorial, a pesar de que el contenido es muy similar, pero presentado en un marco algo más serio.

No me parece adecuado perder el tiempo con la marujería de la tal Magdalena u otros personajes, puesto que su existencia no está demostrada, y simplemente cuestionar sus hábitos diarios ya es un exceso de atención que no merece ningún ídolo de ninguna creencia.

En cuanto a “La Sombra del Viento”, tampoco me parece adecuado llamarlo “cagarro”, aunque confieso que lo leí casi enteramente sentado en el wáter. Pero esto es algo que he hecho con muchísimos libros, incluidos los de Dante, Zola, García Márquez o Saramago… No es por faltar el respeto al autor ni la obra, sino que no hay mayor deleite que aprovechar dichos momentos para la lectura retirada.

De vez en cuando también hay que leer literatura contemporánea, o acabaremos transformando a otro clásico (por ejemplo, el Decamerón) en unas “sagradas escrituras” que deriven en sectas tan nefastas o más que la católica, la judía, la ortodoxa o la musulmana.

JOHNNY INGLE dijo...

Sr.Mantel:
Aparte de mí ese cáliz. Igual que el Maestro no tenía puta gana de que le matasen para redimir a la humanidad del pecado orginal, tampoco yo albergo deseos de convertirme en puto amo, putamón o putamen. Me conformo con no ser la puta de nadie, y esto lo equiparo a libertad de pensamiento y de expresión (derecho negado por la Santa Madre Iglesia).

Respecto a las cruces Volvo, estoy convencido de que si los romanos hubiesen dispuesto de cruces de esta marca se hubiesen colgado ellos mismos: por el placer de morir en Volvo: ¿le recuerda esto a la muerte digna de la abuela de alguien?

Sr. Muso:
Gracias por advertirme del vínculo oculto del mensaje Spam que me han colgado en un par de Posts. No sabía de qué iba esto. Ahora lo entiendo.Jeje.
De momento prefiero no añadir la opción de moderar comentarios o lo de indentificar las letras torcidas, para no complicar la labor a los comentaristas: como dice Mantel, bastante tienen ya los pobres con comentar...
Lo que haré será borarlos según lleguen (no sé si se puede, supongo que sí) y si la cosa va en aumento, habrá que tomar medidas. De momento, libertad.

Y respecto a sus lecturas de excusado, hum: me voy haciendo una idea de sus actividades. Si tanto le duran las estancias en el lavabo, estoy por pensar que toda su vida transcurre, o bien en el interior de una guagua retardada de TITSA, o bien en el interior del Water Closet (lo que para usted, a tenor de sus críticas, sería comparable): PRACTICA EL GUAGUING Y CÁGATE DE ESPERAR...

El Muso dijo...

Sí, es lo más parecido a la vida de un funcionario.

Anónimo dijo...

Buscando algo sobre Mr. Bean, me he tropezado con este lugar, con un olor a soledad y a pajas mentales que no veas. Un lugar para un solitario sibarita literario, de exquisitos gustos artísticos, para un gourmet de la filosofía en estado puro y destilado. Pero que no ha vendido un puto libro en su vida y que jamás llegará a ser famoso ni crear escuela.
El blog es jugoso para un psiquiatra, porque tiene su miga leer las ocurrencias del amo y señor. Pero estos médicos son muy caros y te hinchan a pastillitas que te atontan.
Mr. Bean (permíteme que te llame así porque gracias a él supe de tu existencia), tus problemas se arreglarían primero con ser famoso y segundo consiguiéndote una buena moza que te dé marcha. Lo segundo es fácil, lo primero no y depende de como te muevas, pero si sigues así, ni tendrás la fama y la gloria. Menos todavía la moza, que saldrá por piés apenas le largues un rezado de los tuyos.

Que te vaya bien Johnny. No te vuelvas loco que la vida es breve.

saludos, Teo

JOHNNY INGLE dijo...

Sr. Teo:
El relato de cómo accedió a este Blog y de las impresiones que le produjo, no me ha dejado indiferente. Desde luego usted ha añadido interés a este sitio de locos...

Me inquieta eso del olor a soledad... ¿De verdad? ¿En qué lugar ha visto la soledad? ¿Realmente es tan sonora?
¿Y todo eso del psiquiatra?
¿De verdad nota síntomas de desarreglos mentales?

Yo no voy a negar nada. Cuando el río corre agua llega.

No obstante, no se apresure a aplicarme esos clichés tan previsibles...

Me aterra la fama. Jamás querría ser famoso, y menos con el ejercicio de la literatura y lo que ello comporta. Lo que más valoro es el anonimato, caminar entre la gente y ser un perfecto desconocido: si acaso alguien me reconoce, no será por mi fama: tal vez les recuerde de algún modo a un actor cómico.

Se equivoca en lo de que no he vendido un puto libro. TAl vez haya vendido uno, y puto, tal vez no dos, pero seguramente uno, y puto. Pero ya le digo que me importa un bledo vender libros. Si algún en algún momento tuve ese deseo, ese deseo se marchitó, como se marchitan otros muchos.

Y otro tanto le digo con respecto a las mozas: ¿Qué tienen las mozas para resultar tan prescindibles? ¿Y qué tienen ellas que no tengan las pajas mentales, como usted las llama?

Y en cuanto a que las mozas saldrán por pies si les suelto una de las mías: ay amigo, yo no sé con qué clase de mozas se está tratando usted.

Las que yo trato se parten la caja cuando les suelto una de las mías. Y más bien soy yo el que me alejo despavorido cuando te sueltan lindezas tales como que desean ser atadas, mordidas, apretadas, castigadas con una fusta.

No sé de qué edad son las mozas que usted trata, ya le digo, pero las mozas con las que yo me tropiezo están muy pasadas de rosca... demasiado como para espantarse por una humilde muestra de mi sentido del humor.

La libertad de pensamiento y la libertad de expresión ya no asustan a nadie. Todos quieren reirse, y para eso estamos aquí.

En fin. Encantado de comunicarme con usted, debido a esa casualidad (y no se moleste por el usted, que es mera retórica y norma de este Blog).

Regrese cuando quiera.
Si es usted psiquiatra y quiere escucharme, mejor que mejor.
Jeje. Es broma.

Un abrazo.

Mari dijo...

=)

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Generic Cialis Online dijo...

Interesante informacion el El Código Da Vinci a sido muy importante para algunos jovenes ya que ellos han aprendido a ver las cosas de otra manera y a valorar la muerte de cristo